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jueves, 23 de febrero de 2017

La primavera nos pisa los talones

¡Qué bien, qué maravilla, veinte grados que ha hecho hoy! Además ha sido mi primer día de bajar al parque de los perros al solete... ¡hasta me he quedado en tirantes un rato para absorber vitamina D!


Pero vamos, que ya venía yo hace unos días viendo que ya se nos echaba encima la primavera, ya vi mi primer almendro en flor el sábado pasado en El Retiro. Era el único florecido, pero hoy, apenas cuatro días más tarde, estaba casi toda la pradera en flor.




Hasta he aprovechado y he ido a la zona donde cada año veo mi primer lirio, y ahí estaban, tres o cuatro ya abiertos al sol.


Luego he visto un disco de luz grande en el cielo y convencida de que era la luna llena le he estado haciendo fotos, buscando la mejor perspectiva para que se viera bonita... pero en los cinco o diez minutillos que he estado me estaba pareciendo que cada vez se veía menos... ¡era el sol, y se estaba poniendo!! Pero como había una especie de neblina rara, no brillaba apenas. Luego ya en casa me he enterado de que "esa neblina" es polvo del Sahara que anda visitando España. 

sábado, 31 de diciembre de 2016

Pronóstico para 2017

Así sin apenas darme cuenta ha pasado otro año. No sé muy bien cuál es el balance, supongo que al menos no ha habido grandes acontecimientos negativos -que no es poco decir- aunque siento quizás un poco de estancamiento.

Para 2017 deseo acción, energía, ilusión, alegría... Deseo que el próximo 31 de diciembre mire atrás y vea que estos deseos se han cumplido con creces, eso sería bonito.

Hoy me he echado el I Ching y le he preguntado qué me deparará el nuevo año; me ha salido el hexagrama 45 sin mutaciones.

HEXAGRAMA 45 - LA REUNION 



Cuando hay que reunir, ya se trate de hombres o cosas, es necesario tener conciencia de lo espiritual, de la Voluntad Divina. Lo espiritual es trasfondo común de la comunidad humana. Como miembros de la Naturaleza, lo espiritual es el lazo de unión con el Cielo. Debemos atender los presagios recibidos, así lo que hagamos estará de acuerdo a la Voluntad del Cielo.

Vigilar lo imprevisto que pueda surgir en la reunión, en la acumulación. Separar lo que pudiera ser malo, las discusiones, los abusos de fuerza por parte de algunos... Hacer uso de la alegría, del buen humor, para relacionarse con los demás y la cosa será recíproca. 

Ofrendar grandes sacrificios... orar, sacrificar... Así el consultante irá concentrando esa fuerza moral e influyente capaz de unificar el mundo, de alcanzar grandes obras, metas..., de actuar para el Bien. 

Observar lo que cada uno va recogiendo y se irá comprendiendo su interior; es decir, su forma de ser, su carácter, sus tendencias, sus verdaderas inclinaciones. 

El momento promete abundancia floreciente, pero los medios a emplear deben ser proporcionales al fin o meta a alcanzar, evitando la avaricia, las acciones mezquinas. Así pues, adaptarse a las circunstancias, aceptar las cosas como son y actuar sometiéndose a la Voluntad del Cielo, 

 Lo guardo más que nada como testigo al que quizás volver en un año, me resultan curiosas estas predicciones.

martes, 20 de diciembre de 2016

Nace el invierno

Hoy es el último día de otoño; mañana empieza el invierno.

Anoche soñé que tenía un hijo. No que lo tenía, sino más bien que lo paría; soñé todo el parto. Muy extraño todo.


No estaba en el hospital, estaba en mi casa. O en una casa, que era la mía. Mi madre estaba también, y otras personas que no recuerdo. Yo me ponía de parto; no notaba contracciones ni nada, más bien me daba cuenta de que estaba embarazada -en el sueño no se sabía quién era el padre ni parecía importar- pero no tenía mucha tripa. Empezaba a notar la coronilla de la cabeza saliendo entre mis piernas. No estaba asustada, si acaso algo sorprendida. Pensaba que ya a mis 47 años (aunque aún no los he cumplido) era un poco tarde para tener un hijo, y que quién lo hubiera pensado ya.

Como decía, notaba su coronilla, la tocaba con las manos pensando que iba a salir, pero no había contracciones para ayudar. Notaba que tenía ganas de hacer pis, y que si empujaba iba a mojar todo el suelo (quizás aquí no era mi casa) así que iba al baño, con cuidado de que el bebé no saliera. 

Al cabo de un rato alguien me decía que si quería que el bebé naciera tenía que empujar, así que yo empujaba, sujetando la cabecita que asomaba entre mis piernas. Notaba que había roto aguas. No sentía ningún dolor, y recuerdo que alguien me estaba grabando (la cara) y yo pensaba que qué inoportuno y que no iba a salir muy favorecida. Por fin el bebé acababa de salir, yo lo sacaba suavemente con mis manos; era muy pequeñito, no llegaría al kilo, y así lo hacía notar mi madre: "¡Qué pequeñito es!" Pero no pensaba que su salud esuviera en riesgo.

Yo lo miraba. Al cabo de un rato me daba cuenta de que aún no sabía si era niño o niña, aunque imaginaba que tenía que ser una niña. Mi madre me decía: "Mira, no tiene nada" mirándole entre las piernecitas- "es una niña". Yo miraba y veía la forma de su vulva pequeñita, y pensaba que sabía que si alguna vez tuviera un hijo sería una niña.

Luego, de estas cosas que pasan en los sueños, yo me iba y dejaba al bebé al cuidado de mi madre. Más tarde me daba cuenta de que no le había dado el pecho, de que tendría hambre. Le acercaba a mi pezón, mi madre decía "se lo tienes que acercar mucho". El bebé se enganchaba, y yo sentía... muy difícil de describir. Sentía cómo la leche salía de dentro de mí por el pezón, pero era como una energía, una fuerza. Y una sensación parecida a la excitación sexual pero diferente, como de conexión muy íntima. 

No recuerdo qué más pasó. Lo que me resulta curioso es que no llegué a ponerle nombre a la niña, ni estaba exhultante, ni tenía miedo... era todo un poco neutral. Sí pensaba que cómo iba a poder cuidar de ella y darle un espacio en mi vida, pero no con mucha preocupación.

Nunca había soñado algo así, y me gusta que haya sido el día antes del solsticio de invierno; me hace pensar que tal vez algo nuevo vaya a nacer en mi vida.

martes, 6 de diciembre de 2016

Hygge

Hygge (pronunciado "hu-ga")


El invierno, el frío, incluso la lluvia fuera, y tú dentro, calentita, con una taza de té caliente entre las manos, con luces tenues -velas tal vez, olor a incienso.

Un baño caliente y humeante; sin prisa, deleitándote en el agua, en el sonido del agua al pasar la mano por ella. Música relajante y suave.

Sentarse frente a una chimenea, mirando el fuego, las brasas, con la cara caliente, tomándote una copa de vino, una conversación agradable, risas...

Leer un libro tirada en el sofá, con una mantita y un gato ronroneando a tu lado.

Tratarse bien a uno mismo, disfrutar de  placeres sencillos y cotidianos, encontrar los estímulos que te hacen sentir bien, relajada, a gusto...

No soy danesa, pero creo que todo esto es hygge.

miércoles, 6 de enero de 2016

Regalitos de Reyes "hand made with love"

Como todos los años, parte del entretenimiento de mis vacaciones de invierno consistió en elaborar los regalos de reyes. El más curioso de todos, un sujeta-libros/marca-páginas que hice para Quique. Lo vi por la internete y me dije: "¡Esto me lo hago yo!"




Para las chicas me curré unos colgantes que en inglés tienen un nombre bonito, locket, pero en español tienen un nombre tirando a rancio: relicario o guardapelo. Se pueden abrir y cerrar con un sistema de imanes, para meter aquello que a su propietaria le plazca. Yo los preparé con su cinta para colgarlo, con sus etiquetas "100% love" y les metí unos líquenes y unas conchitas. También me hice uno para mí.

Y aquí están todos los regalitos, preparados para ser envueltos; las tazas de mis hermanos y de Ángela, los relicarios/guardapelos de Montse, Gema y Ángela, los delfines para poner en los azulejos del baño de Quique (y reponer los que le hice hace ya años, que andaban algo deteriorados por el paso del tiempo), el invento sujeta-libros de Quique y la cajita hecha con latas de cerveza para Berger. Había más regalitos, pero no hechos por mí. 


¡Ah! también imprimí unas fotos de mis papis siendo cariñosos, para que las pongan por la casa y de vez en cuando vean lo guapos que les vemos cuando se tratan así. 




Luego tocó envolver los regalitos, y con los que pude, lo hice de una manera que vi en Pinterest y que me había gustado... ¡cosiendo el papel!


Y aquí están ya todos la noche de reyes, preparados para repartir:


miércoles, 29 de julio de 2015

¡Empiezo mis vacaciones de verano!

Hoy ha sido mi primer día de vacaciones, pero es curioso cómo la sensación exultante que siempre espero de este momento, llegado el día no surge así como así, hay que provocarla; pensar en las ganas que tenía de por fin holganza, por fin no madrugar ni tener obligaciones, la perspectiva de tener más de un mes y medio de esto por delante... 


También en cierto modo, las vacaciones de verano son una responsabilidad. Con esta eterna ola de calor sofocante no apetece hacer nada. Durante el curso del BC, volvía de currar a las tres y ya en casa medio comía, si acaso me echaba una siesta, y me tiraba al sofá con el ordenador. Luego cuando ya era tarde y no podía postergarlo más, preparaba mi clase del día siguiente, y poco más, la verdad. Como ciertamente me aburría, pensaba ¿qué puedo hacer? Y se me ocurrían cosas (pequeñas reparaciones en casa, algún proyecto de los míos...) pero a continuación pensaba: No puedo. No tengo ganas de hacer naadaa. Hasta  bien pasadas las diez no cedía un poco el calor -y muchas noches a las doce de la noche aún hacía más de 30º. Y así pasaban los días, uno tras otro... pero al menos estaba siendo "productiva" por la mañana.

Así que ahora que mi actividad depende meramente de mí, me he propuesto hacer cosas. Para ello mi primera estrategia (no es la primera vez que echo mano de ella) es ir haciendo una lista con las cosas que podría hacer a medida que se me ocurran, y en los ratos en los que esté inactiva y pelín aburrida, consultar la lista y elegir. 

Una de las cosas de la lista es pasarme por aquí y contar mis historietas, así que supongo que sabréis de mí de nuevo pronto.

miércoles, 4 de marzo de 2015

Nuevos brotes

En las jardineras de casa
la pequeña acacia que un día hizo su casa de mi jardinera, tras  pasar el invierno convertida en un bicho-palo, empieza a sacar al sol sus brotecitos,


los jacintos que este año he dejado fuera para que con el frío durara más el proceso, están ya a medio florecer, soltando al aire su delicioso aroma dulzón.


 Mi plantita de nombre desconocido que en otoño se vuelve roja y pierde todas sus hojas hasta desaparecer, reaparece ya tímidamente,


 Los jacintos de años anteriores, no tan lustrosos pero más pertinaces, acompañados de sus amigos los tréboles, también están ya con ganas de abrir sus flores al sol...


Y en la calle, en el parque de Puerta de Toldo, el árbol que en unos días estará a reventar de flores, tiene ya tres o cuatro adelantadas a su tiempo -las primeras de cerzo/ciruelo/almendro que veo este año-,


 las verónicas que hace dos días no se habían asomado aún... ahí están, salpicando el césped de manchitas azules.


Se siente el renacimiento, se siente la savia nueva brotando con fuerza, mostrando sus manifestaciones de vida nueva en todo su esplendor, en las flores, en los brotes; un nuevo comienzo, lleno de alegría y fuerza.

jueves, 5 de febrero de 2015

Lenta, pero viene

En medio de un frío de coj*nes, mis cymbalarias han decidido que para gónadas las suyas, y se han puesto a florecer. Ahí está ella, sola entre el verdor de las hojas, plantándole cara al frío gélido que nos visita. 

 

Y no es que sea prematura; el año pasado me percaté de que mi hierba silvestre favorita ya tenía flores un 25 de enero, pero con las temperaturas que estamos teniendo (máximas de 5ºC y helando de noche) hay que reconocerle el mérito.

Esta pequeña y aparentemente irrelevante florecita marca para mí el comienzo del renacimiento; ¡se levantó la veda! A partir de ahora, recolección; como todos los años, me ilusionaré cada vez que marque un tick en mi lista de primeras señales de que viene la primavera:

-los primeros jacintos y narcisos
-el primer césped salpicado de margaritas
-el primer almendro en flor
-la primera mariquita
-el primer lirio -casi siempre en El Retiro.
-el primer día de abrir todas las ventanas de par en par y que el aire huela a primavera
-el primer día de mantita de picnic leyendo al solete en el parque.

Lenta... pero viene.

Lento pero viene
el futuro se acerca
despacio
pero viene

hoy está más allá
de las nubes que elige
y más allá del trueno
y de la tierra firme

demorándose viene
cual flor desconfiada
que vigila al sol
sin preguntarle nada
Lento pero viene - Poemas de Mario Benedetti

jueves, 15 de enero de 2015

Reflexión post navideña

Año tras año las navidades se han ido impregnando poco a poco para mí del significado que me gusta que tengan, y cada vez las celebro con más satisfacción y las tengo más cariño. A quienes odian las navidades -como fue mi caso en la adolescencia- les sugeriría que no se queden en lo que se supone que representan; que las adapten a algo que para ellos tenga sentido y celebren eso.

Yo celebro el solsticio, la entrada del invierno; las vacaciones son una especie de retiro invernal en el que puedo pasar tiempo en casa, en mi soledad sosegada y productiva; hacer manualidades explorando nuevas técnicas, concentrándome en mis tareas mientras los días pasan lentos sin preocuparme del reloj, con la ilusión de que los regalitos que hago con cariño y dedicación gusten a los agasajados. Cada regalo contiene una historia: sobre la idea, los materiales, su elaboración...





También celebro con regocijo las reuniones en familia, disfrutar todos juntos con padres, hermanos, sobrino y sobrinas, e incluso perros; las risas que nos echamos todos con lo que se nos ponga delante... (aunque a veces pueda haber algún "altercado" digamos desarmónico). 

Mi sobrina Jara parece que tiene clara también esta relación mental navidades/risas, aunque para ella el papeo también es digno de celebración -bien por ella.


domingo, 14 de diciembre de 2014

Spirograph navideño

¿Os acordáis del spirograph? Sí, esos "engranajes" que hacían mandalas sicodélicos... 


Pues los tienen en Tiger, y me he comprado uno por un euro; relación diversión-precio prometedora... y no decepciona.

Creedme cuando os digo que este artefacto tan sencillo puede proporcionar resultados espectaculares desde su primer uso, y dar entretenimiento durante horas -al menos a una mente fácilmente fascinable como la mía. Yo empiezo a seguir el boli con la mirada mientras lo hago rodar, intentando predecir por dónde va a ir y fallando muchas veces, probando las distintas posibilidades según la rueda y hueco que use, combinando colores... y entro en flow en cero coma.

El ying y el yang del tema es que es bastante impredecible qué dibujito va a salir, y aunque supongo que es parte del intríngulis, puede resultar frustrante que cuando te ha salido un mandala fantástico, uno de los resultones, que ni se te ha ido el boli, ni se te ha movido la plantilla ni ná, está niquelao... y decides añadirle otro encima para darle más color e interés... y la cagas. Pero piensas"¡aquí hemos venido a jugar!" y te pones con otro. 

Al final son como cristales de hielo; no hay dos iguales, y siempre hay alguno que es especialmente perfecto, y produce una satisfacción nada desdeñable. Así que imaginad que después de la dedicación y perseverancia que requiere conseguir ejemplares cuasi-perfectos, da un poco de pena no poder hacer nada con esos adorables círculos de filigranas intrincadas; ahí se quedan en el cuaderno. ¿O...? 

Hoy me he puesto manos a la obra para que mis mandalas salieran a lucir su esplendor. Como una imagen vale más que mil palabras, ahí van unas cuantas:



¡Y a decorar mis ramas navideñas!






Qué, ¿os apuntáis al mundo spirograph? ¡98% Satisfaction garanteed!

sábado, 26 de julio de 2014

Terracita de verano

Prácticamente lo primero que hice el día que empecé mis vacaciones; cambiar el rincón del escritorio por mi "terracita interior", que cumple su tercer año.

Antes escritorio

Después, terracita de verano.
En cuanto lo ví así lo sentí realmente; ¡estoy de vacaciones! Mi rinconcito en la ventana donde me siento por las noches a la fresca, viendo el móvil colgante que me hice con conchas recogidas en Conil...


Cuando hay suerte y sopla una brisita, las conchas tintinean al chocar unas con otras, y me quedo ahí disfrutándo, haciendo nada más que holgar, mirando la calle o con los ojos perdidos en el vacío. En vacaciones la mente cambia el chip radicalmente, y es normal no tener nada que hacer. Es entonces cuando se me ocurren montones de cosas interesantes... o no, pero da igual.

He de decir que no soy la única a quien le gusta el sitito; Uri también le saca mucho partido. Le encanta cotillear desde su mirador, o sentarse a la fresca y de vez en cuando echar una cabezadita.



jueves, 13 de febrero de 2014

Las primeras flores

Ayer cuando fui a clase en Ciudad Lineal me fijé con gran atención en el estado de un almendro que otros años ha sido el primero que he visto florecido; tenía muchas ganas de recoger señales de que la vida vuelve, pero aunque las ramas estaban plagadas de capullos reventones, lo máximo que encontré fue uno con un petalo ahí apenas asomado. 


Eso sí; mi jacinto ya está haciendo grandes avances, aunque aún le queda por abrirse.


Así que viendo el estado de las cosas, esta tarde provechando media horita que tenía entre una clase y la visita a Nazaret (mi fisio), me pasé por El Retiro para recoger más "primeras señales", y como todos los años, en una de las entradas de Alfonso XII, estaba este lirio esperándome, el único abierto.


Luego encontré violetas, muuchas violetas -hasta me comí una. Porque se puede.

Luego me pasé por la praderita de los almendros de la entrada de Claudio Moyano, donde había dos almendros florecidos; hasta había algunas flores caídas en el suelo, así que debía de llevar ya tiempo. 

Luego me encontré un césped con margaritas...

Y por último, en la rosaleda... ¡un caracol! Me gustan los caracoles, fueron mis primeras mascotas. Pepito y Pepita se llamaban, y mis padres me dejaban tenerlos en las jardineras de la terraza aunque se les comieran las plantas. Por amor.


Cuando era pequeña era más normal ver caracoles por los jardines los días de lluvia. Yo siempre les cantaba su canción;

Caracol, col, col 
saca tus cuernos al sol 
que tu padre y tu madre ya los sacó.

Que debería ser "sacaron", siempre me quedaba rallada pensando eso. Me he enterado de que la canción tenía una segunda parte que yo desconocía:

Caracol, col, col 
en cada ramita lleva una flor. (??)
¡Que viva la baba, de aquel caracol!

 Desde luego la letra se las trae... pero da igual; ¡que viva la baba! Quizás debería incluir un caracol entre las primeras señales.