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lunes, 19 de diciembre de 2016

Bufanda serendípica

El sábado pasado adoptaron a las pequeñitas. Yani y Hilde, dos voluntarias, subieron a casa antes de que llegara la adoptante. A Yani ya la conocía personalmente de varias ocasiones, pero a Hilde solo la conocía del grupo de wasap de las supernenas. Abrí la puerta cuando aún estaban subiendo por las escaleras; en cuanto vi a Hilde me fijé en su bufanda:

-Ahi va, esa bufanda es igual que una mía que me encontré en Ámsterdam.

-Ah, ¿si? ¿y no será esta? Porque la compré en un mercadillo de Protección Felina el mes pasado.

-¡No fastidies! Pues podría entonces ser la mía. Y mira que me gustaba, pero es cierto que no me la ponía, y no me extrañaría haberla donado... pero de eso ya haría un par de años al menos! La voy a buscar, a ver si la tengo o qué.

Y ahí se quedó la cosa.


Hoy he recibido un wasap de Hilde: "Laurita plis confirmarme q has dado "tu" bufanda traida de Ámsterdam para Proteccion felina.  Yo casi me caigo de culo de tanta casualidad. ¡Y bien bonita que es! Y solo me pidieron 1 € y el resto lo dejé de donativo.  El mundo es un pañuelo."

"Hilde, el mundo es, efectivamente, un pañuelo. Me fascinan las casualidades, y esta es en cualquiera de los casos una de las gordas. Lo he estado pensando y tiene que ser la mía; aunque me gusta mucho hacía tiempo que no me la ponía, y aunque no lo recuerdo, yo soy de las de encontrarles un nuevo hogar a las cosas que no uso, así es como ha llegado a ti. Que sepas que me la encontré en Ámsterdam en el 92, así que mira si tiene años! ¡Cuánto me alegro de que la estés usando!"

"IMPRESIONANTE. del 1992. Madre, 25 añitos tiene la bufanda, estoy emocionada. Además me encanta y he jubilado a todas mis otras bufandas. Las voy a dar para cualquier ong, a lo mejor dentro de 10 años te cae una de las mías.

"Jajajajaja!!! 25 añazos! Mola, ¿eh?"

martes, 10 de noviembre de 2015

Brain games: serendipias.

El jueves pasado decidí complementar mi clase del día siguiente, que trataba sobre primeras impresiones, con un vídeo de "Brain games", un programa muy interesante dividido en episodios de 20 minutos que trata sobre cómo funciona nuestro cerebro, con anécdotas curiosas e integrando al espectador en pruebas peculiares. Antes de clase me vi el episodio completo un poco por encima con la idea de seleccionar solo un fragmento que recordaba y que me iba pintiparado para clase, y así lo hice. 

El viernes al llegar a la academia cogí los libros de texto del grupo, y me llamó la atención una de las caras de la portada -en la que dicho sea de paso, nunca antes había reparado; "¿He visto a este tipo en el episodio de Brain games?... Me suena, pero tampoco estoy segura, lo mismo solo se parece a uno del vídeo." Pensé que lo miraría, pero también pensé que lo más probable era que se me olvidara y no llegara a mirarlo.


En fin, que me metí a clase y me olvidé totalmente del asunto. Di mi clase y al llegar el momento busqué el vídeo, puse en cursor en el minuto trece... bueno, lo intenté, pero me quedó unos segundos antes; lo justo para ver la cara (que dicho sea de paso, aparece durante medio segundo, y ni siquiera es un "personaje principal"):


fotoshop en los dientes, lol
Rápidamente pausé el vídeo, cerré el libro para poder ver en la tapa la cara del tipo en cuestión, y contrastando ambas caras, fijándonos mi alumna y yo en las arrugas de expresión, llegamos a la conclusión de que efectivamente era la misma persona, ¡vaya casualidad! Pero además. por qué una cara que había visto medio segundo de pasada se me había quedado registrada en la memoria de manera tan inconsciente y tan "efectiva"?

Por si os estáis preguntando si le he dado algún tipo de significado a esta sincronicidad, la respuesta es no; una pena, porque me encanta especular con estas cosas. A veces veo estas serendipias como un "guiño cósmico", como una manera en la que el universo se comunica conmigo y quizás me dice que estoy fluyendo con mi tao. 

Mi hemisferio izquierdo por otra parte, me dice que todo esto de las serendipias no son más que brain games, pero qué sabrá ese sosainas.

sábado, 15 de agosto de 2015

Los farolitos del amor

Mi afición por la botánica, por saber los nombres de las plantas (sobre todo las silvestres) me viene indudablemente de mi padre. Uno de los primeros nombres que aprendí fue Capsella bursa pastoris; mi padre lo utilizaba como chow delante de la gente:"Lauri, ¿cómo se llama esta planta?" "Capsella bursa pastoris" -decía yo orgullosa con mi voz de niña.

Hace como tres o cuatro días mis padres vinieron a casa a hacerme una visita. De la nada, mi padre me preguntó: "¿Conoces la planta de los farolitos?" Yo no la había oído en mi vida, pero adiviné: "Sí, ¿una que tiene como farolitos de papel, como en gajos?" "Síii, efectivamente." -asintió sorprendido. Bueno, supongo que era lo más parecido a farolitos que me pude imaginar -habría visto algo así antes- y coló. Como no me podía instruir, pasamos a otro tema.

Esta mañana pasando el polvo he visto unas semillas muy monas que cogí de una planta en Cádiz hace como poco tres años, y que tengo guardadas en un botecito de cristal en espera de ser utilizadas en alguna manualidad. Las semillas son muy cuquis, del tamaño de un guisante pequeño, negras con un corazón blanco. Total, que he pensado, ¿y si las planto? Como ya ni me acordaba de la planta de la que las había cogido, he abierto el portatil y he tecleado en google imágenes "semilla corazón" y ahí han aparecido. Tirando del hilo, resulta que la planta se llama Cardiospermum halicacabum, y su nombre común... farolito. (!)

Otros evocadores nombres por los que se conoce esta planta son; vid de globo, amor en una nube, guisante maravilla, besico de monja...

Por lo visto tiene también propiedades medicinales, como antirreumático, para trastornos digestivos, afecciones respiratorias, para el dolor articular, dolor de espalda, esguince... toda una panacea, vaya.

Así que ¡a la vuelta de las vacaciones las planto! Hasta he encontrado un vídeo de cómo germinarlas! ;)

jueves, 16 de julio de 2015

Lola y Luna

Hace un mes estaba ojeando mi Facebook cuando vi un post de Protección felina, la asociación para la que soy casa de acogida, que me toco la fibra sensible. Era sobre los gatos negros; decían que tenían 17 gatitos bebés en adopción que se les acumulaban porque por lo visto no son muy populares. Me dio mucha pena, y aunque nunca reenvío sus publicaciones porque sé que mis poco más de diez contactos en esta red social no estarían por la labor de adoptar un minino, si se compadecían y reenviaban, quizás podría así salir algún adoptante para estos monstruitos. 
Busqué una foto de Tirillas -un gato negro que vive con Laura y que es mi gato favorito de todos los que he conocido, un poco como mi "ahijado" gatuno- para añadirla a la publicación. En el momento en que le tenía en la pantalla del ordenador, me llegó un wasap de Carmen de Protección Felina; que si podía acoger unos gatitos. Yo, que claro. Me envió la foto de los gatitos (las gatitas) en cuestión... ¡¡¡dos gatitas negras!!!¿¡Serendípity or what?!
Así que aquí las tengo. Son Luna y Lola. No estoy segura de no haberles cambiado el nombre porque a menudo pierden las cintas de distinto color que les he puesto para distinguirlas, y más o menos "adivino" cuál es cual... y es que son prácticamente idénticas; solo se distinguen en que una tiene los ojos casi imperceptiblemente más claros, y es un poco más mimosa. La más mimosa es Luna.




Dice Carmen que los gatos negros tienen una personalidad distinta, que son más tímidos y más reacios al contacto humano y tardan en coger confianza. Yo no lo hubiera creído, pero estas dos son ciertamente diferentes a todos los demás que he tenido en acogida; son muy buenas y muy, muy... muy juguetonas. Un poco trastos, la verdad; he tenido que transformar la decoración de la casa para adaptarla a sus ganas de explorarlo todo, y sus consecuencias, sobre todo las plantas, que les chiiiflan. Como muestra, este botón -pobres tréboles, pero ya estaban de capa caída y decidí sacrificarlos a los juegos de las peques; y cómo los disfrutaron... 


Aunque les gusta mi compañía y suelen estar donde estoy yo, no suelen pedir mimos. Cuando me acerco yo y les acaricio la cabecita, la apartan como diciendo: "¿tú adonde vaaas?" Poco a poco van aceptando las caricias e incluso pidiéndolas, pero en su propios términos y a su propio tempo. A mí me mola mucho que sean así, independientes, aunque procuro ir acostumbrándolas al sobe, porque los adoptantes suelen querer gatitos mimosos.


Las pobres están pasando musha caló, y la mayoría de las veces buscan superficies fresquitas para echarse a dormir; el cristal,  


el suelo...
...y otras opciones más creativas.



Se llevan las dos genial, y entre siesta y siesta juegan como locas; pegan unos saltos y se echan unas carreras... dándolo todo. Luego tienen también sus momentos cariñosones de hermanas bien avenidas; a veces a Lola le da por mamar de Luna, que le deja hacer resignada, como diciendo: "Bueno hija, si te hace feliz tú dale..."


La semana pasada les salió un adoptante que me aseguró que iba a quedarse con las dos. Yo estaba contentísima de que no fueran a separarse, pero tras unos cuantos intentos de que viniera a conocerlas, salió con una excusa peregrina y vuelta a empezar. Lo malo es que en agosto me iré de vacaciones, y si aún no las han adoptado tendrán que irse a otra casa de acogida. A ver si hay suerte...

sábado, 11 de julio de 2015

Un reencuentro serendípico

El domingo pasado estaba en casa con la determinación de no salir en todo el día. De hecho había medio quedado con Ángela, y cuando me llamó para darme no se qué excusa por la que no podíamos queadar, me alegré francamente, porque con esta maldita ola de calor no apetece nada moverse. Así que por hacer algo, me puse a ordenar y organizar la ropa de verano que aún no había acabado de colocar.  En parte por esa ociosidad, me dio por probarme modelitos de ropa que no había visto desde el verano pasado: los pantalones cortos caqui con algunas camisetas de tirantes, la falda blanca larga con ese top rojo con conchitas que me regaló Ángela... "Anda, mira qué mono me queda esto" -pensé. Me puse unas sandalias para acabar de rematar el modelito, y de repente algo me empujó a, ya que estaba vestida, salir a dar una vuelta y lucir look. Pero a la vez estaba muy extrañada con mi decisión repentina; "Pero si llevo todo el día diciendo que no voy a poner un pie en la calle...". Entonces pené;"¿Quizás tengo que encontrarme con alguien?"  Me acordé de cuando me encontré con Juan Carlos a la vuelta de casa, contra todo pronóstico de que coincidiéramos y debido a una cadena de "casualidades", pero en seguida me olvidé de mi "paja".

Cogí la calle Mira el sol hacia Lavapiés, y cruzando Embajadores vi una silueta que salía de la terraza de Peyma dirigiéndose a mí...  ¿¿Cómo?? ¡¡Heather!! ¡No puede ser! Mientras se iba acercando me miraba con una sonrisa en la que leí en un segundo: "Estoy tan flipada como tú, sé que hace una eternidad que no nos vemos y que la cosa acabó rara, pero lo que me sale ahora es bueno... ¿y a ti?"  Al estar una frente a otra nos dimos un abrazo muy sentido y muy bonito sin decir mucho, sintiendo el momento y no dando crédito. Al separarnos me contó ojiplática que justo acababa de pensar en mí, en que estando ahí podría encontrarse conmigo, levantó la vista y me vió aparecer. Yo no le dije nada de "lo mío" hasta más tarde.

Las dos estábamos visiblemente nerviosas, resoplando sin ocultarlo y moviendo la cabeza de un lado a otro, diciendo: "flipo". El corazón poco a poco se fue calmando mientras hablábamos, aunque noté una gota de sudor que rodaba desde mi axila por el brazo. Mientras, me ponía al día de las últimas (tristes) noticias de su vida; que ahora vivía en Bayona, en Francia, y había vuelto para reencontrarse consigo misma y con "su gente"... que sentía mucho cómo se había distanciado de mí, y cómo ahora veía el absurdo de lo que había pasado. Que verme le hacía sentir que había perdido a alguien casi como de su familia, como a una hermana. Yo sentía lo mismo.

En la terraza de La Mancha daban fusfus de agua para combatir la caló

Ayer quedamos para ponernos al día y fue todo muy, muy sorprendente, muy íntimo; compartíamos una conexión muy especial; mucha complicidad, muchas más "casualidades" que habíamos compartido en la distancia; casi una evolución paralela. Hablamos desde el corazón, y me reencontré una mujer maravillosa, fuerte, que había aprendido mucho con los palos de la vida y evolucionado a mejor. 

Lo que nos depare la vida está aún por escribir.

viernes, 21 de noviembre de 2014

Serendipias de princesa (fuck that sexist shit)

Sincronícidades, serendipias, dos maneras de llamar a esas "casualidades improbables" que nos sorprenden y que a algunos nos dejan pensando si no habrá alguna razón que desentrañar detrás de su ocurrencia. 

La más reciente que me ha sucedido tiene que ver con una tiara de princesa (de plástico) que me encontré el lunes 3 de noviembre tirada en el suelo de camino al metro. Al ir a cogerla me di cuenta de que le faltaba una parte, que al levantar la vista vi yaciendo inerte un poco más allá. Siendo la desbasurizadora que soy, y pensando en mis sobrinas, recogí los pedazos y me dije que la pegaría y se la regalaría a alguna de ellas, pero en seguida pensé que Jara y Elia ya han superado la fase princesita -y Sarita, con sus tres meses, es aún demasiado tiernita la pobre.

Yo nunca fui "niña princesita"; era bastante más chicazo que todo eso; en vez de disfrazarme de princesa me disfrazaba de cowboy y cosas así. A pesar de todo no supe resistirme a aquella resplandeciente joya de plástico y la metí en el zurrón. 

Apenas unas horas más tarde, de vuelta en casa, paseándome por facebook me topé con un vídeo que "la voz del muro" publicaba, en el que unas niñas vestidas de princesa defendían la igualdad de género utilizando un vocabulario malsonante poco adecuado para ellas. Dos de ellas lucían la misma tiara que yo me había encontrado. 

No me gustó el vídeo, me pareció de mal gusto hacer a unas niñas utilizar ese lenguaje tan chocante en sus bocas de dientes de leche, pero me llamó la atención la sincronicidad del asunto tiara/princesa, y el tema del género al que me acercaba.


Así que coloqué la tiara sobre una foto mía, casi como manera simbólica de saldar una deuda con mi infancia, y francamente, me olvidé del tema. Hasta que este domingo hablé con Iñaki, un fan de las serendipias, y le conté la historieta de cómo el mismo día me había encontrado la tiara y unas princesitas procaces en un vídeo llevando una idéntica sobre sus tiernas y malhabladas cabecitas. ...¿O no era idéntica? -me pregunté al colgar. 

Me puse de nuevo el vídeo para comprobarlo y no, no lo eran, pero al verlo otra vez con la intención de hacer una captura para ilustrar este post -que ya me veía escribiendo- llegué a la frase final: "Fuck that sexist shit" Y aquello me sonó francamente bien, y más aún dicho por una niña vestida de princesita. ¡Y lo bien que lo decía la cabrona, que parecía que estaba realmente hasta el coño de tanta gilipollez!  Powerful stuff.
 

 
Así que me he hecho fan de esta niña, y para demostrarlo he aprendido a hacer gifs y me he hecho el best gif ever. Vete tú a saber, quizás si hubiera tenido este role model de pequeña, no me hubiera importado ser princesa.