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sábado, 22 de octubre de 2016

Shira, el váter y la nada

Lo de siempre; los gatos te siguen a todas partes, incluso cuando vas al baño. 

Ayer en una de mis incursiones a visitar al Señor Roca, después de tirar de la cadena, Shira se quedó mesmerizada mirando al abismo del váter. Sin bajar la tapa, para que mirara lo que quisiera, salí del baño y ahí la dejé. Al cabo de un rato pasé por allí y me la encontré tal que así:

¿Qué búscas, Shira?

Mientras me partía de risa pensé "está bebiendo agua". Lo cual no me importa demasiado, porque a fin de cuentas el baño está limpio y los gatos tienen defensas para el agua que no está perfecta, ¿no? Y se limpian el culo a lametazos. Total, que me fui corriendo a por la cámara para inmortalizar el momento, pensando que quizás a mi vuelta Shira ya estaría a otra cosa.



Me equivocaba; estuvo al menos un cuarto de hora inspeccionando el váter. No sé si después de tanto tiempo consiguió descifrar su destino en los posos, si llegaría a alguna conclusión existencial... si lo hizo se lo guardó para ella solita.


sábado, 15 de octubre de 2016

Cindy y Shira

Estas son Cindy y Shira, las últimas gatitas que están en casa esperando que les encuentre su familia para siempre. 


Fueron rescatadas de una colonia, y son hermanitas de madre de unos que tuve el año pasado; Paty y Lino, y como ellos, son super especiales. No sé exáctamente qué es lo que hace a unos gatitos más especiales que a otros, quizás sea algo personal, una sintonía... El caso es que estas pequeñajas me sacan toda la ternura, el buen rollo, las risas y el achuche que tengo dentro. 

Aunque son parecidas físicamente se las distingue porque Cindy es más oscurita y un poquito más grande; además tienen una carita y una expresión muy distinta. Son las dos muy, muy sociables y nada miedosas; el primer día que las trajeron se pasearon por la casa explorándola como si supieran que era su futuro campo de acción, sin ninguna reticencia ni ningún rubor; como las princesitas guerreras que son.



Sus horas de actividad frenética son las primeras de la mañana y las últimas de la noche; el resto del tiempo están dormitando, se levantan un rato para seguirme cuando voy a la cocina o me ven haciendo algo que despierta su curiosidad -como barrer, cepillarme los dientes... O si oyen una mosca zumbando, se ponen en acción a perseguirla de habitación en habitación como si fuera la más codiciada presa.


Shira es lo que se llama "una gatita habladora". Se comunica maullando, sobre todo para atraer mi atención y que haga lo que ella quiere. Suele ser en la cocina, cuando me estoy haciendo el té o cualquier otra cosa y ella no puede ver, maulla insistentemente muerta de la curiosidad hasta que la subo a la encimera. No es que quiera comida, solo quiere cotillear, y desde abajo no puede! También a veces sólo quiere que la suba para poder pedirme un rato de mimos.


Cindy no es tan habladora; su especialidad es hacer la croqueta. Esto es; se acerca a mí, empieza a andar como medio borracha, hasta que decide de qué lado caer, cabeza primero, y se revuelca sobre su espalda ofreciendo su tripita para que se la sobe. Cuando quiere sobe en la cabeza, la aproxima a la mano que está en la tripa, muy elocuentemente, y vuelta a empezar. Pero también es más intrépida que Shira -y se atreve hasta con las boas! 


Son las dos inseparables, y afortunadamente todos (sus rescatadores, su anterior casa de acogida y en la asociación) estamos de acuerdo en que tienen que seguir juntitas, encontrar una familia que las quiera a las dos. Y de verdad creo que esa familia será feliz y se sentirá afortunada con esta pareja tan especial.