También lo sabe el tipo con quien he coincidido hoy en el metro ¿que no? Ole él.
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jueves, 23 de febrero de 2017
Bicis en el metro n
Yo lo reconozco, cuando voy con mi bici me siento guay. Ya sea montándola, empujándola por los pasillos del metro, subiendo las escaleras con ella al hombro o colocándole la cadena en su sitio cuando se me sale... me siento super guay, es así. No me hace falta que las miradas de otras personas me lo corroboren, porque lo sé y ya está.
También lo sabe el tipo con quien he coincidido hoy en el metro ¿que no? Ole él.
También lo sabe el tipo con quien he coincidido hoy en el metro ¿que no? Ole él.
lunes, 13 de febrero de 2017
El cuarto ciclista
Hoy cuando me he subido al metro en Acacias había ya un ciclista con su bici dentro del vagón. Siguiendo mi costumbre, nada más acomodar mi bici he sacado el móvil y le he hecho la foto recopilatoria. En seguida he oído una voz al lado del ciclista diciéndome con mala hostia: "Me has hecho una foto. Te he visto que ponías el móvil así..." Era un chico como de 25 años, digamos con pinta de poligonero y con un poco de acento rumano -algo así, no soy especialista en acentos.
El chico en cuestión estaba sentado justo a la izquierda de donde estaba el ciclista. Se ha levantado de su asiento y se ha acercado a donde estaba yo, exigiéndome que borrara la foto que acababa de hacer. Yo flipando un poco pero muy tranquila, preguntándome por qué él pensaba que yo podría haber querido hacerle una foto (tenía un aspecto bastante normal, nada reseñable en absoluto) y por qué tenía tanto afán en proteger su imagen, qué temía que yo pudiera hacer con esa foto. Todo un poco extraño y fuera de quicio.
Así que con total parsimonia le he enseñado la foto que acababa de hacer. Por un momento he pensado que al verla lo mismo seguía liándola, que a lo mejor se chivaba al ciclista, pero yo tan pancha; hubiera sido tan fácil explicar por qué había hecho la foto... además ni siquiera salía la cara del chaval. Pero no, se ha quedado tan tranquilo y ha vuelto a sentarse.
Al cabo de un rato, desde su asiento me ha dicho: "Perdón señora, perdón" Y yo: "No pasa nada" y así ha quedado la cosa.
Aunque yo me he quedado pensando: "Hijo de puta, cómo que señora..."
jueves, 2 de febrero de 2017
Bicis en el metro 2
Pues otro ciclista con su bici con quien he coincidido en el metro. Estaba demasiado cerca de mí y no le podía sacar la bici y el cuerpo entero a la vez... :D
La tercera bici en cinco meses, y todavía ninguna chica.
viernes, 30 de diciembre de 2016
Mi Turquesita
Cuando me robaron Mi bici me partieron el alma. Con ella había prácticamente aprendido a montar con 19 años y a sus lomos hice un montón de cosas chulas en los veintipico años que estuvimos juntas. Muchísimas cosas.
Tras su desaparición forzada entró en mi vida La sustituta, así la llamé a la pobre. Mi relación con ella, que duro un año, fue correcta, se portó todo lo bien que se podía portar... pero no hubo sentimientos de por medio.
Ahora tengo a mi Turquesita, ¡y sí, estoy enamorada de nuevo! Cada día me siento más unida y más contenta con ella, lo digo como lo siento. Es mi nueva compañera, estoy orgullosa de ella y agradecida de corazón por todo lo que de ella recibo, ¡Gracias Turquesita!
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| La primera foto que tengo de ella, el día que la compré |
| La última foto que le he hecho |
(Post escrito a raíz de leer este artículo "Seis motivos para enamorarte de tu bici")
domingo, 27 de noviembre de 2016
Cintas nuevas para el manillar
Las cintas del manillar de Mi Turquesita ya tenían como un año y medio y se estaban empezando a pelar. No sé si es que les había dado mucha tralla o si es lo normal, porque es la primera bici de carretera que tengo; lo cierto es que aunque Pacopepe insistiera en que le daba carácter, a mí no me gustaba.
Tenía ya en mente hace tiempo hacerme unas de cuero; Pepe, de Casa de bicis, me enseñó unas muy chulas por si me animaba a hacérmelas, y desde entonces no se me habían ido de la cabeza.
Total, que dos más dos son cuatro; había llegado el momento de ponerme manos a la obra. Este Black Friday aproveché para comprarme un retal de cuero en El Rastro rebajado a 1.50€ -aunque a lo mejor, quizás, tal vez, era su precio normal y me lo estoy inventando- y ayer sábado, aprovechando que el día estaba lluvioso y no invitaba a salir, reuní los utensilios necesarios sobre la mesa y me puse a ello.
Corta que te corta...
Agujerea que te agujerea...
...y cose que te cose...
...et voila!
jueves, 27 de octubre de 2016
miércoles, 26 de octubre de 2016
Bicis en el metro de Madrid
El reglamento del metro de Madrid respecto al transporte de bicicletas ha cambiado recientemente, por lo que de lunes a viernes se puede acceder con la bici durante "todo el día" (excepto de 7:30 a 9:30, de 14:00 a 16:00 y de 18:00 a 20:00). Eso sí, "los trayectos en tren se realizarán, situándose, como máximo, dos bicicletas en el coche de cabeza y dos bicicletas en el coche de cola, en ambos casos siempre junto a las cabinas de conducción."
El caso es que este año tengo una clase en Canal de lunes a jueves, y además de quedarme un pelín retirado de casa, a unos 4.5 km... es cuesta arriba. Muy cuesta arriba. Y como mi afán de sacrificio y mi fortaleza física tienen un límite (y con la excusa añadida de no llegar sudada a clase) he decidido que a la ida me llevo a mi Turquesita en metro, y a la vuelta me dejo caer rodando, que me mola infinitamente más.
Y hasta ahora todo bien salvo una ocasión en que el metro estaba un poco lleno para meter la bici y me tuve que esperar al siguiente. La gente es amable, colabora para dejarme colocar la bici para que no moleste y no pone caras raras ni se queja sino que a veces hasta hay personas que me sonríen. Yo me esfuerzo también por no molestar y ser muy amable y sonriente, aunque eso no siempre sea óbice para que los bicífobos, que los hay, se quejen.
Hasta ahora sólo me he encontrado otras dos personas transportando la bici en el metro, ambas en el vagón, y afortunadamente en días distintos -porque si no, no hubiera podido montarme yo también; límite dos bicis por vagón. Es curioso, porque un poco da la sensación de que tendríamos que saludarnos o hacernos un guiño o algo, en plan "somos colegas". Como cuando hace diez años o más coincidía con otra bici en un semáforo o por las calles de Madrid.
Saludarles no les he saludado, pero sí les he retratao. Aquí les tengo.
| Del 2/10 |
| Hoy |
domingo, 23 de octubre de 2016
Murales homenaje al 15-M
Homenaje al 15-M en la calle de la Cruz, al lado de Sol. Que digo yo que eso es lo que son los murales, aunque no lo pone en ningún sitio.
Fotografiados en el día aciago en que el PsoE se ha quitado la careta definitivamente y ha regalado el gobierno al PP con su abstención. Sin condiciones. Ni una sólo. Pobre España, pobres españoles, los cuatro añitos -al menos- que nos esperan.
miércoles, 21 de octubre de 2015
Recolectando verduras por Lavapiés
Quienes me conocen del blog saben la afición que tengo por recolectar grafitis de la misma temática. Sucedió con los Love en Cotidianas, con los E-1000, con los 1up... Ahora son verduras.
La primera que vi fue un tomate. Que sí... para los pedantitos, el tomate es un fruto, no una verdura. Enigüei. Algo me dijo que tenia que haber más, para que aquello tuviera sentido; ¿un tomate ahí en medio, sin ton ni son?
La segunda, la berenjena. Ahí ya dije: "¡Lo sabía! Foto. Y al ver que había dos, ya se sabe que no hay dos sin tres.
Y me encontré otro tomate. ¿Serán solo tomates y berenjenas lo que han pintado?
¡Pues parece que no! Ahí hay un pimiento rojo para demostrarlo.
La semana pasada de camino al curro me encontré con otra berenjena. Esta ya no estaba en el barrio; estaba del otro lado de la calle Atocha. Me bajé de la bici, la aseguré en su sitio con una cajita de vaselina delante de la rueda para que no rodara calle abajo, y en medio de mis disposiciones oí una vocecita de niña que decía: "Mira papá" Me giré y vi una niña como de unos cuatro o cinco años señalando la berenjena que me disponía a retratar. "¿Te gusta? -le pregunté. A mí también; las colecciono." Entonces el padre se unió a nuestra conversación: "Pues hay una cebolla un poco más arriba; en la costanilla de los desamparados" "Ah, ¿sí? qué bien, muchas gracias." "Yo tengo la teoría de que la grafitera es una chica, no sé por qué. No me pega que las haga un tío." Interesante. No lo había pensado, pero puede que tenga razón.
Al día siguiente de camino al curro tomé otra ruta para buscar la cebolla... ¡y ahí estaba! Foto.
De momento esto es lo que he encontrado.¿Habrá más verduras/hortalizas/frutas? ¿Forman todas parte de alguna receta deliciosa; un pisto, por ejemplo? ¿Es realmente una grafitera mujer la artífice? Por ahora todas estas preguntas permanecen sin respuesta, he buscado en la Red sin suerte. Seguiremos recolectando.
domingo, 20 de septiembre de 2015
miércoles, 10 de junio de 2015
Un anhelo ancestral cumplido
Desde que me robaron Mibici tuneada, cuando montaba en la sustituta, no hacía más que buscarla con la mirada. Cada bici azul oscuro con que me cruzaba, la miraba con sospecha hasta que detectaba algún detalle que la descartaba como "mi ex". Durante los primeros meses mi obsesión entraba dentro de lo lógico, pero la cosa se alargó demasiado, más de un año -era ya un poco para hacérmelo ver.
Pero desde que tengo mi turquesita, eso se acabó. Ella ha copado mi atención, porque mi turquesita satisface mi espíritu completamente, de una manera profunda, casi kármica. Que sea una bici de carretera y también su color, con el que me empeñé obsesivamente -y que dicho sea de paso, era el color que hubiera querido pintar Mibici, pero no pudo ser.
Por eso cuando mi padre la vio por primera vez y me dijo que era como la que él tenía de jóven, y dada yo a las explicaciones místicas (aunque solo me las crea a medias), fue como una confirmación de que ella y yo estábamos predestinadas a unir nuestros rumbos, de que el anhelo que había cumplido era ancestral; corría por mis venas o estaba inscrito en mi ADN.
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| Mi padre en 1957 en su bicicleta de carreras turquesa, con 16 o 17 años. |
martes, 19 de mayo de 2015
Mi bici de carretera
Todos los años, sobre el mes de marzo recibo un mail del British Council en el que me ofrecen trabajar con ellos en el curso intensivo de verano, en Julio. Ya el año pasado nos dijeron que no iba a haber trabajo para todos, pero por suerte contaron conmigo. Digo por suerte, porque pagan muy bien, pero el curso es cañero y acabo con la lengua fuera.
A principios de mayo aún no había recibido el mail y empecé a hacerme a la idea de que este verano no habría curso en el BC... y una parte de mí se alegró. Se alegró mucho. Tendría que ajustar el presupuesto de mis vacaciones, pero dos meses y medio de inactividad sonaban muuyyy bien. Por eso, cuando el mail de marras por fin apareció en mi bandeja de entrada, fue una sensación agridulce. Más "agri" que dulce, la verdad. Entonces pensé... si lo hago por la pasta, voy a comprarme algo que compense mis sufrimientos... ¡Una bici de carretera! ¡Porque yo lo valgo!
Cuando me robaron "Mibici" tuve que comprarme una rápidamente y sin pensar o buscar mucho; el principal criterio fue: "esta cuesta 50 euros y tiene el cuadro como me gusta". Así que aunque digamos que mecánicamente la sustituta iba bien, no logre tener una conexión "íntima" con ella. Gratitud sí, por llevarme y traerme a los sitios, pero no ese enamoramiento que uno debería sentir por su bici. Además tenía yo la espinita de tener una bici de carreras; de carretera. Pero que si las ruedas son más endebles, que si los cambios están en el cuadro y no me voy a acostumbrar, que si el manillar es muy estrecho y será más incómodo de manejar...
Resumiendo: decidí que me iba a dar el lujo de comprarme la bici de carretera y probar. Empecé a buscar en Segundamano y Milanuncios mi futura bici para ir viendo, pensando en comprármela más adelante, cuando cobrara el curso del BC. Tenía que ser azul turquesa metalizado -ese era mi capricho- y obviamente de mi talla, una 52. No fue fácil, así que cuando la encontré... ¿Cómo iba a desaprovechar la ocasión? ¿Para qué esperar a julio, si los 140 euros de ná los tenía?
Así que, un 19 de mayo, mi nueva bici entró en mi vida.
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| Así era mi turquesita cuando la vi por primera vez. |
domingo, 26 de abril de 2015
¿Bici nueva?
Hace ya más de un año que Mibici, mi compañera durante 23 fue arrebatada de mi lado. Desde entonces no he dejado de buscarla en cada bici con que me cruzo, hasta ahora infructuosamente. Lo más sorprendente es que todavía me sigue doliendo haberla pintado de ese color azul oscuro -increíble- ¡yo la quería turquesa metalizado!
Ayer cumplimos un año juntas mi Peugeot actual y yo. La verdad es que la pobre se ha portado muy bien y me da tan pocos problemas como Mibici, pero no es lo mismo -que no me oiga-, no me siento tan apegada a ella. Empezando por que estéticamente no la he elegido y no la miro arrebolada, y la sensación de estar orgullosa de tu bici mola.
Estoy empezando a plantearme seriamente comprarme otra. Me apetece mucho una bici de carretera, de segunda mano, nada excepcional. Como podría dejarlas en el patio, el espacio no es un problema. Tendría las dos durante una temporada, iría probando, y con el tiempo quzás podría vender la que no usara. O quedarme las dos para tener una para visitas.
Creo que voy a empezar a buscar.
martes, 30 de diciembre de 2014
Poster ciclista
Tengo la buena fortuna de tener un hermano generoso y con acceso a un plotter en el curro (como una fotocopiadora grande, para los legos) de manera que cuando se me ocurre un póster que me molaría tener, solo tengo que pedírselo. Como no es muy a menudo y es una alma dadivosa, me lo hace encantado.
El último que me hizo fue un mandala para el salón en tonos naranjas. Lo tuve un par de años presidiendo el salón, pero no estaba muy entusiasmada con él -además de que lo puse un pelín torcido, uf...- así que decidí pedirle otro para sustituirlo; uno con algún motivo ciclista.
Busqué y busqué imágenes ciclistas y poco a poco me fui decantando por la idea de que fuera una chica montando en bici, pero necesitaba encontrar una con la que me sintiera identificada; no valían chicas cándidas con bici de cestita, no valían chicas explosivas enseñando canalillo montadas en la bici, no valían fotos de chicas intrépidas haciendo el cabra embarradas por el campo en sus bicis de montaña... porque yo no soy eso.
Entonces di con la imagen perfecta; un póster en el que la chica está esperando en un cruce, sentada en la barra superior de su bici, en una postura muy habitual en mí. Y aunque los colores eran algo apagados, no había ninguna imágen ni remotamente mejor, así que fue la que le mandé a Carlos para que me la imprimiera. En cuanto me la dio me puse manos a la obra para poder colgarla sin dilación.
Pero al colgar el cuadro en el salón me sentí trístemente decepcionada con el resultado; al ser la pared roja, la imágen con sus colores apagados, como si estuviera imprimida sobre un papel anaranjado, no destacaba mucho. Desalentada probé en la habitación de invitados y... ¡vivaaa! quedé encantada con el efecto, "Ahí sí"-me dije a mí misma satisfecha.
Tanto me gustó que durante poco más de una semana, con una excusa que me inventé, estuve durmiendo en esta habitación. Cada vez que veía el póster de reojo sentía que yo era esa chica... una sensación un poco extraña.
Por lo visto no era la única en ver mi parecido con la chica del póster; mi madre vino un día a casa y cuando sin apenas darle tiempo de quitarse el abrigo la pasé orgullosa al cuarto para que viera el resultado (olvidé que ella ya había visto la imágen, porque la puse en el perfil del wassap) comentó: "¡Ah, sí!, muy bonita, ¿Cómo lo has hecho?" "¿Cómo que cómo lo he hecho?" -inquirí confusa. "Sí, con un filtro o algo? Porque eres tú, ¿no?" ¡¡Se creía que era yo la chica de la foto!! Mentiría si dijera que no me encantó la confusión.
Ayer vino Iñaki a casa y vio el póster. Le comenté la equivocación de mi madre y seguimos la charleta. Por la tarde me llegó un wassap suyo: "Ah, yo también creía que eras tú en la foto del perfil..." "Jejeje... qué guay."
sábado, 15 de noviembre de 2014
El yin y el yang de biciMad
Este pasado mes de junio se puso en funcionamiento un sistema público de alquiler de bicicletas eléctricas en Madrid; biciMad.
En esta foto se ven todas muy monas en su aparcamiento, pero la imagen es con demasiada frecuencia esta otra:
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| Luz roja en el anclaje significa que la bici no puede cogerse. |
Confesaré que había escrito una entrada sesuda, con datos concretos sobre el (deficiente) funcionamiento de BiciMad, su precio etc ... pero lo he borrado todo, porque pa' qué, si yo lo que vengo a contar no tiene que ver con eso. Así que empiezo de nuevo.
Es innegable el efecto positivo que la instauración de BiciMad ha tenido para el colectivo ciclista; más bicis en las calles, además con el beneplácito del ayuntamiento, hacen que poco a poco los conductores de coches, taxis y autobuses se acostumbren y asuman que las bicis están en Madrid para quedarse, que tienen tanto derecho a ocupar las calles como los vehículos a motor, y que se les debe igual -o mayor- respeto. El cambio se ha notado, y mucho.
Eso es lo que piensa mi lado racional.
Pero lo cierto es que a mi lado irracional estas bicis no le gustan ni un pelo. Ni siquiera estoy muy segura de qué es lo que no le gusta en concreto; un poco porque las ha puesto el PP, un poco por la estética de las bicis... venga, va... y un mucho que son eléctricas, y que cualquier mindundi puede adelantarme sin el más mínimo esfuerzo, qué leche! ¡a mí, maribaiker de pro!
Durante muchos años me engañé a mí misma contándome la milonga de que yo no era competitiva, y hasta me la creí, pero cuando me adelanta una de estas bicis siento un desprecio que no es normal; "¡Pero si eres un tío mierda que ni siquiera tiene bici propia, hombre! -pienso- ¡Te creerás muy guay por adelantarme en una bici eléctrica! No te jode..."
El otro día me adelantó una tía (mierda) subiendo la calle Carretas en su bici eléctrica (que ni era suya ni ná) y se lo solté sin más en el momento en que me sobrepasaba, para que lo oyera bien -aunque disimulé diciéndolo con una sonrisa: "¡Con bici eléctrica ya podrás!" "¿Qué?"-me preguntó la muy gilipollas. "Nada... una broma." Imbécil.
¿Me lo tendría que hacer ver?
martes, 28 de octubre de 2014
Bicis y minis
Madrid se está convirtiendo en una ciudad ciclista poco a poco; hay bicis de todo tipo: de montaña, de carretera, plegables, fixies, urbanas, de paseo... También sus respectivos jinetes son de lo más variopinto, y llevan ropa de los estilos más variados, desde ropa sport hasta... tachan tachaaannn...¡¡trajes ellos y faldas ellas!! ¡maravilla! ¡al finnn!! ¡Y pensar que en cierta ocasión una imbécil me recriminó (hace ya cuatro años) que fuera en bici con falda! Flipé en colores, claro.
Y aquí es donde yo quería llegar. Como voy a currar en bici, si tuviera que ir siempre en pantalones no usaría la mitad de mi vestuario, así que cuando me visto por la mañana rara vez tengo en cuenta que voy a ir en bici para adecuar mi indumentaria. Y si toca mini, toca mini. Bueno, miento un poco, antes en verano me ponía unos pantalones cortos debajo (en invierno no hace falta porque llevo medias tupidas), pero ahora ya paso, porque me he dado cuenta de que las brajas, aunque parezca mentira, no se ven nunca. Que miren todo lo que quieran a la entrepierna -que lo hacen, hombres y mujeres también- y si ven algo, que vean... pero vamos, que no ven.
Hoy ha tocado bici+mini, y miradas intrigadas al hueco triaungular entre la minifalda y mis piernas. Cuando iba ya llegando a la plaza de Lavapiés un tío gilipollas y baboso con atuendo moro se ha permitido la licencia de gritarme con voz reprobatoria: "¡Se te ven las bragas!" Mientras continuaba mi camino tan pancha, le he inquirido: "Ah, ¿si? ¿De qué color son?" "Azules" "¡Mentira!" "Blancas" "¡mentira!" Eran fuxias, un color bastante identificable si de verdad hubiera visto algo.
Así que yo pienso seguir siempre que toque con mis minis y a lo loco, cabalgando mi burra por Madrid.
PD: Acabo de encontrar esta noticia sobre una holandesa amenazada con ser multada en NY por montar en bici en minifalda! Estos americanos...
miércoles, 30 de abril de 2014
Mi bici de repuesto
El viernes pasado me compré la bici nueva. Bueno, nueva, vieja, porque debe de ser de la quinta de Mibici-dondequiera-que-esté.
Estaba mirando los anuncios de venta de bicis de Segundamano y Milanuncios para ver si por uno de esos milagros veía la mía y a la vez aprovechando para orientarme sobre modelos y precios. Las que más me gustan estéticamente son las clásicas de carretera, pero lo de los cambios en el cuadro, y las ruedas tan finas... Las fixies también me gustan, pero en Madrid, locura. Me quedaban las de montaña, las clásicas, con la barra superior del cuadro totalmente paralela al suelo. Y los tubos del cuadro finos, no más gordo como algunas MTB... total, que quería la mía otra vez. No sé si mis gustos respecto a las bicis siguen idénticos a hace 23 años, o si soy una nostálgica.
Y entonces la vi. En Segunda mano. Era una Peugeot, como Mibici. Y por 50€; ya lo decía el anuncio, solo el cuadro vale más. Así que al día siguiente, tras asegurarme de que era de mi talla, ya estaba en Vallecas villa para adoptarla.
Y aquí está, growing on me, poco a poco, con cada complemento que le pongo, con cada arreglito que le hago, con cada servicio que me presta. Han sido tres días solo que la he cogido -el viernes que la compré, el lunes y hoy- y lo reconozco, poco a poco voy mirándola con mejores ojos.
Y aquí está, growing on me, poco a poco, con cada complemento que le pongo, con cada arreglito que le hago, con cada servicio que me presta. Han sido tres días solo que la he cogido -el viernes que la compré, el lunes y hoy- y lo reconozco, poco a poco voy mirándola con mejores ojos.
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| La sustituta y hermana. |
| Mibici antes del tuneo. |
Aún necesito ponerle transportín, cambiarle las cubiertas a algo más liso, cambiarle los pedales a otros que acepten rastrales -y rastrales, claro-, un timbre y quizás cambiarle los frenos. Los cuernos aunque no están en la foto, ya se los he puesto. ¡Le he puesto los cuernos a mi bici! Pues sí que empezamos bien...
sábado, 5 de abril de 2014
¿Dónde estará mi bici?
El miércoles me robaron mi bici. Salí de casa de Iñaki, cerca de Santa Ana, sobre las doce de la noche, tan contenta pensando en el camino de regreso cuesta abajo montada a sus lomos, y había desaparecido del árbol al que la había atado; sólo un espacio vacío. Al cabo de unos segundos de mirar esa nada, en shock, procesando lo irreversible de lo que había pasado, vi el "rabo de cerdo" con el que estaba atada, cortado y tirado en el suelo, inerte. Intento evitar esa imagen porque se me pone mal cuerpo; como una opresión en el pecho y en el estómago. Por eso hasta hoy no he podido escribir este post.
Si Iñaki no me hubiera pedido que fuera a su casa a ayudarle con la reparación de su cama, si yo la hubiera aparcado dentro de su portal, como solía hacer, si la hubiera atado con un candado de U, como sabía que tenía que hacer (pero son poco prácticos porque son pequeños a veces es difícil encontrar dónde atarla) en vez de con el "cable", tan fácil de cortar. Si hubiera salido un poco antes de su casa, quizás... Tantas maneras de sentirme culpable o de a posteriori ver formas de haber evitado esto. Pero lo que es, es. Mi bici ha desaparecido de mi vida. Sé que suena "dramatizado", pero era mi compañera desde hace 23 años, casi exactos (la factura que aún conservo, está fechada el 10 de marzo de 1991).
También pienso que si no la hubiera "tuneado" no me la hubieran mangado, es como si al tunearla la hubiera hecho vulnerable -aunque en la tienda de bicis me han dicho que roban todo. A veces tengo "ráfagas" extrañas en las que siento que bueno, que aún no estaba del todo apegada a Mibici nueva; y siendo sincera, no estaba del todo convencida con el color, que era más oscuro de lo que en realidad me hubiera gustado. Incluso creo que me alegro de que no me la mangaran cuando era mi bici "original"; a pesar de los 270 pavos de ponerla guapa que me hubiera ahorrado, creo que me hubiera dolido más, porque de esta manera, mi Peugeot moradita, mi primera bici, estuvo conmigo hasta el final.
También pienso que si no la hubiera "tuneado" no me la hubieran mangado, es como si al tunearla la hubiera hecho vulnerable -aunque en la tienda de bicis me han dicho que roban todo. A veces tengo "ráfagas" extrañas en las que siento que bueno, que aún no estaba del todo apegada a Mibici nueva; y siendo sincera, no estaba del todo convencida con el color, que era más oscuro de lo que en realidad me hubiera gustado. Incluso creo que me alegro de que no me la mangaran cuando era mi bici "original"; a pesar de los 270 pavos de ponerla guapa que me hubiera ahorrado, creo que me hubiera dolido más, porque de esta manera, mi Peugeot moradita, mi primera bici, estuvo conmigo hasta el final.
Pero son solo ráfagas, porque luego pienso en todo lo que pasé con ella, taanto, en lo nuevecita, lo guapetona, lo ligera que había quedado, en lo que "la quería" y lo muchísimo que me va a costar encontrar otra que me guste, y se me vuelve a remover todo. No me vale de mucho pensar que era solo un objeto, que no es bueno tener tanto apego a las cosas... sigo sintiendo ese peso en el pecho, incluso cuando no estoy pensando en ella.
Luego me pongo "cósmica", y me acuerdo del cuento del labrador que perdió un caballo; "¿Mala suerte? ¿buena suerte? Quién sabe", y aunque ahora no puedo saber por qué esto ha sucedido, quizás hay una razón que me favorece y que el tiempo revelará.
Y pienso en lo que decía Paulo Cohelo de que el universo conspira a nuestro favor, así que quién sabe si esto ha sido un paso necesario que me acercará a algo bueno, en una intrincada cadena de eventos. O quizás soy inmensamente afortunada y mi bici reaparece de alguna manera, y aprenderé alguna lección valiosa. ¿O está acaso el universo enviándome esa lección, haciéndome proteger mejor mis cosas en el futuro, para evitarme un mal mayor? Por ejemplo debería cerrar los dos cerrojos de la puerta de casa cuando salgo, o hacerme backups frecuentes de mis fotos... Pero mi lado racional se da cuenta de lo que mi pobre mente está haciendo.
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| Recibo de compra y denuncia de robo; alfa y omega de Mibici. |
De momento tengo tres bicis a mi disposición para seguir rulando (gracias Iñaki, papá y Quique) hasta que me compre otra. Pero va a ser muy difícil encontrar una digna sustituta; lo sé porque estuve ahí hace unos meses.
Finalizo esta suerte de homenaje o de despedida de mi bici, clamando lo que aquel: Dondequiera que esté, Mibici es mía. Así lo siento.
martes, 25 de febrero de 2014
Mibici nueva
viernes, 7 de febrero de 2014
La paradoja de elegir
¡Qué desazón! Toda la semana pensando que mi bici era ya azul, aguardando impaciente la llamada de la tienda de bicis que me dijera que ya estaba, que ya podía ir a verla.
Toda la semana mirando bicis, coches y motos azules, pensando: "¿es ese el color de Mibici?" Debatiéndome, "¿Es ese realmente el color que quiero? ¿no me habré precipitado? ¿y el color azul claro metalizado? Tampoco estaba mal... ¿Y si me he obcecado con que fuera pintura metalizada, restringiendo considerablemente el abanico de posibilidades?
Pero ¿realmente más opciones ayudarían? Hace tiempo vi una TED talk, "The paradox of choice" en la que el psicólogo Barry Schwartz decía que nones, que todo lo contrario:
"Elegir entre demasiadas opciones tiene dos efectos negativos en la gente. Un efecto, paradójicamente, es que produce más parálisis que liberación. Con tantas opciones, a la gente le resulta más difícil tomar la decisión.
El segundo efecto es que aún cuando logremos rebasar la parálisis, acabaremos menos satisfechos con el resultado de la elección de lo que lo hubiéramos estado con menos opciones. Es fácil imaginar que una elección diferente hubiese sido mejor, y esta alternativa imaginada le resta satisfacción a tu decisión, aun cuando esta haya sido buena. Cuantas más opciones existan, más fácil es lamentarlo todo, y que la opción elegida sea decepcionante."Pues clavaito, clavaito a lo que me ha estado pasando toda esta semana, barruntando sobre mi decisión y sobre cuán acertada o fallida había sido.
Y hoy llamo a la tienda a ver qué pasa y me dicen que no tienen el color que yo había elegido y que les llegará la semana que viene.
Entonces ahora me pregunto... ¿y si cambio de color? Esto podría ser una oportunidad para subsanar el posible error de elección... pero claro, después de elegir de nuevo, indudablemente pasaría por el mismo proceso, maldita sea!
Todo sería mucho más fácil si me dijeran: "Mira chata; tenemos rojo, blanco, negro, verde y azul. Estos." Y aunque solo fuera por descarte, sería fácil estar segura de mi decisión, pero es que ¡teníais que ver el tocho de colores que hay! ¡¡¡Que alguien me ayudeee!!!
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