martes, 25 de agosto de 2015

Joyas fósiles

Creo que los hombres de mi familia no son tan fans de "ir a fósiles" como lo somos las mujeres cuando vamos a Villager; yo creo que tiene que ver con que nosotras seamos "recolectoras"; eso de rebuscar y hallar satisface un instinto primitivo nuestro. Este año con eso de que estaba Noelia, para quien la actividad era una novedad apetecible, Dani se animó y nos fuimos a hurgar en "la cantera".  


Esos "palos" en la ladera son tubos protegiendo arbolitos, para reforestar la cantera.
La técnica es sencilla; coger bloques de pizarra y abrirlos en lajas contra una piedra, esperando que haya algo entre medias. Lo que más se encuentra suelen ser helechos, aunque también hay troncos o anularias (unas flores del carbonífero). Hay bastantes, pero no es frecuente conseguir una pieza entera, por lo que al final acabas deshechando trocitos y llevándote lo más chulo; este ha sido mi tesoro esta vez:


Lo cierto es que lo que más me mola mí es rebuscar, porque luego no sé muy bien qué hacer con los fósiles; a veces regalo algunos, alguno lo exhibo en alguna estantería del salón... pero este año se me ha ocurrido una nueva idea, ¡joyería fósil!

Empecé en el corral, dándole forma redondeada a un fósil en plan primitivo, frotándolo contra las "chábanas" del suelo (aquí en Madrid me he hecho con una lima), y luego me acordé de un sistema de engarzado con hilo encerado que vi por internet, y como soy tan magnífica, aunque no lo había hecho nunca recordé cómo iba y lo hice con hilo de bordar que era lo que había. Aunque me moló el resultado, una vez en Madrid compré el hilo adecuado, ¡y mucho mejor! ¡dónde va a parar!


He aquí los primeros resultados:



Chulos, ¿eh? ¡Te los vendo! Están baratitos...

lunes, 24 de agosto de 2015

Mi fábrica cambia de nombre

Confesaré que el nombre de este blog, Fábrica de nostalgias, nunca llegó a satisfacerme del todo. Me gustaba el significado y de dónde venía,  y aunque desde el principio me di cuenta de que sonaba un poco "cursi" y no resutaba demasiado atractivo para todos los públicos, en ese momento pensé que como este nuevo blog iba a ser "para mí", daba igual.

Pero en realidad no daba. Seguí pensando en nombres. 

El otro día en una charla con Pacopepe por skype, me confesó que no le gustaba nada que hubiera cerrado Cotidianas, mi blog anterior, y hubiera abierto uno nuevo. Como imaginé que el nombre sería una de las cosas que no le gustaran de Fábrica, le comenté que estaba pensando en cambiárselo por "Hazañas cotidianas", que fue de hecho una entrada de Cotidianas, que comenzaba así:

Hay días en los que ves un negro albino en el metro –un lunes, un jueves…- O te resbalas en un paso de cebra mojado por la lluvia y te pones perdida. O te devuelven cinco euros de más en el bar. O te cruzas por la calle con un famoso. Estas pequeñas hazañas cotidianas rescatan al día del total olvido, de su total uniformidad respecto a otros.

Pacopepe, después de refunfuñar un rato, diciendo que no entendía por qué había tenido que abrir un blog nuevo, dio a regañadientes su aprobación a la idea del cambio de nombre puntualizando que lo hacía sólo porque el nuevo título incluía el del anterior, y proponiendo que pusiera también un link a Cotidianas. Y a ver, no es que tenga que hacerlo porque él lo diga, pero... lo voy a hacer. ¡Todo sea por recuperar un fan! :P

Así que queridos lectores, pronto cambiaremos a la nueva dirección de este, nuestro blog: hazanas-cotidianas.blogspot.com

sábado, 15 de agosto de 2015

Los farolitos del amor

Mi afición por la botánica, por saber los nombres de las plantas (sobre todo las silvestres) me viene indudablemente de mi padre. Uno de los primeros nombres que aprendí fue Capsella bursa pastoris; mi padre lo utilizaba como chow delante de la gente:"Lauri, ¿cómo se llama esta planta?" "Capsella bursa pastoris" -decía yo orgullosa con mi voz de niña.

Hace como tres o cuatro días mis padres vinieron a casa a hacerme una visita. De la nada, mi padre me preguntó: "¿Conoces la planta de los farolitos?" Yo no la había oído en mi vida, pero adiviné: "Sí, ¿una que tiene como farolitos de papel, como en gajos?" "Síii, efectivamente." -asintió sorprendido. Bueno, supongo que era lo más parecido a farolitos que me pude imaginar -habría visto algo así antes- y coló. Como no me podía instruir, pasamos a otro tema.

Esta mañana pasando el polvo he visto unas semillas muy monas que cogí de una planta en Cádiz hace como poco tres años, y que tengo guardadas en un botecito de cristal en espera de ser utilizadas en alguna manualidad. Las semillas son muy cuquis, del tamaño de un guisante pequeño, negras con un corazón blanco. Total, que he pensado, ¿y si las planto? Como ya ni me acordaba de la planta de la que las había cogido, he abierto el portatil y he tecleado en google imágenes "semilla corazón" y ahí han aparecido. Tirando del hilo, resulta que la planta se llama Cardiospermum halicacabum, y su nombre común... farolito. (!)

Otros evocadores nombres por los que se conoce esta planta son; vid de globo, amor en una nube, guisante maravilla, besico de monja...

Por lo visto tiene también propiedades medicinales, como antirreumático, para trastornos digestivos, afecciones respiratorias, para el dolor articular, dolor de espalda, esguince... toda una panacea, vaya.

Así que ¡a la vuelta de las vacaciones las planto! Hasta he encontrado un vídeo de cómo germinarlas! ;)

viernes, 14 de agosto de 2015

Gatitas y bola de hielo

Ya me imaginaba yo que no iba a funcionar tan bien como en el vídeo de internet, pero si no lo haces no lo sabes. 


Así que aprovechando que iba a ser el último día de Lola y Luna en casa (si hay suerte y su familia de acogida mientras estoy de vacaciones se "enamora" de ellas) les hice una bola de hielo, a ver qué pasaba.

Como siempre me gusta aprovechar los materiales que ya tengo en casa, y globos no tenía...


He de decir que los dos primeros se me rompieron; uno en el suelo de camino al congelador, y el otro en el cajón. Pero yo perseveré -o podríamos decir en esta ocasión, preserveré- y a la tercera, y después de 24 horas de espera, conseguí la victoria en forma de bola de hielo.

Lola leyendo su futuro en la bola.


Viendo las fotos a alguien le podría caber alguna duda respecto al interés de las gatitas en la bola... ¿Les gustó tanto como a las del gif de internet? Bueno, os diré que esta última foto es más descriptiva de su opinión.


Aquí hay un pequeño vídeo para sacar a cualquiera de dudas. Lametazos no hubo ni uno:


domingo, 9 de agosto de 2015

Un ejercicio de nostalgia inesperado

Aprovechando la holganza de las vacaciones y mi plena disposición de tiempo, me he animado a pintar la pared del "pasillo" y el techo, que hace ya mucho tiempo tenía en mi lista mental de "to dos". 

Con estas cosas sabes cuándo empiezas pero no cuándo acabas, porque siempre te lías más de lo que tenías previsto;


Por ejemplo, en primer lugar tuve que bajar tooodos los libros de las estanterías,



Y ya al darme cuenta de la de roña que había en los estantes, ¡a descolgarlos para limpiarlos a conciencia, y de paso facilitar la tarea de pintar!...



Las gatuscas encantadas de ver movimiento, explorándolo todo con interés, hasta que el carrito de los libros se colapsó por el peso de tanta sapiencia entre líneas.


Y ya que los libros estaban abajo, decidí pasarles el aspirador para quitarles esa buena pátina de polvo y roña que acumulaban.

Entre las hojas (sobre todo entre los libros de la carrera) encontré muchos "papelitos" que me retrotrajeron a otra época; una planificación de estudio, resúmenes para los exámenes escritos con una letra que ya no es la mía, una nota de Guy felicitándome por haber acabado mis exámes, otra de amorcito y "reconciliación", una foto de un bebé al que estuve cuidando para ahorrar para mi interrail, otra de Ángela y mía del 92 cuando vino a visitarme a Ámsterdam en mi año Erasmus... Fue ciertamente un inesperado ejercicio de nostalgia.


Aprovechando la tesitura me deshice de unos cuantos libros que sé positivamente que no voy a echar de menos: libros de estadística de la carrera, guía del curso 97-98, guía de windows '95... y joyas así que serán de mayor provecho recicladas en papel higiénico, mismamente. 

Deshacerme de cosas suele tener para mí una carga simbólica nada desdeñable que, después de vencer una resistencia reaccionaria dentro de mí, por alguna razón me hace sentirme satisfecha y orgullosa, liberada no sé de qué.

En el murito que hay entre las puertas de la cocina y el baño, escondido detrás de un espejito, había desde hace muuucho tiempo unas marcas de las alturas de algunas personas allegadas; Guy está, así que tiene que hacer al menos once años. Me molaba tenerlas ahí, me recordaba a las marcas con que mi padre seguía el crecimiento de mi hermano y mío en la pared de nuestra habitación... así que mi primer instinto fue conservarlas poniendo una cinta de carrocero para protegerlas al pintar.


Pero luego, una vez retirada la cinta pensé... "Laura, evoluciona. Hazle una foto y pinta sobre ello." Y así lo hice. Otro pequeño ejercicio liberador.

Ahora mi pared está blanca, blanco nieve, tabla rasa. Mola verla.

miércoles, 29 de julio de 2015

¡Empiezo mis vacaciones de verano!

Hoy ha sido mi primer día de vacaciones, pero es curioso cómo la sensación exultante que siempre espero de este momento, llegado el día no surge así como así, hay que provocarla; pensar en las ganas que tenía de por fin holganza, por fin no madrugar ni tener obligaciones, la perspectiva de tener más de un mes y medio de esto por delante... 


También en cierto modo, las vacaciones de verano son una responsabilidad. Con esta eterna ola de calor sofocante no apetece hacer nada. Durante el curso del BC, volvía de currar a las tres y ya en casa medio comía, si acaso me echaba una siesta, y me tiraba al sofá con el ordenador. Luego cuando ya era tarde y no podía postergarlo más, preparaba mi clase del día siguiente, y poco más, la verdad. Como ciertamente me aburría, pensaba ¿qué puedo hacer? Y se me ocurrían cosas (pequeñas reparaciones en casa, algún proyecto de los míos...) pero a continuación pensaba: No puedo. No tengo ganas de hacer naadaa. Hasta  bien pasadas las diez no cedía un poco el calor -y muchas noches a las doce de la noche aún hacía más de 30º. Y así pasaban los días, uno tras otro... pero al menos estaba siendo "productiva" por la mañana.

Así que ahora que mi actividad depende meramente de mí, me he propuesto hacer cosas. Para ello mi primera estrategia (no es la primera vez que echo mano de ella) es ir haciendo una lista con las cosas que podría hacer a medida que se me ocurran, y en los ratos en los que esté inactiva y pelín aburrida, consultar la lista y elegir. 

Una de las cosas de la lista es pasarme por aquí y contar mis historietas, así que supongo que sabréis de mí de nuevo pronto.

jueves, 16 de julio de 2015

Lola y Luna

Hace un mes estaba ojeando mi Facebook cuando vi un post de Protección felina, la asociación para la que soy casa de acogida, que me toco la fibra sensible. Era sobre los gatos negros; decían que tenían 17 gatitos bebés en adopción que se les acumulaban porque por lo visto no son muy populares. Me dio mucha pena, y aunque nunca reenvío sus publicaciones porque sé que mis poco más de diez contactos en esta red social no estarían por la labor de adoptar un minino, si se compadecían y reenviaban, quizás podría así salir algún adoptante para estos monstruitos. 
Busqué una foto de Tirillas -un gato negro que vive con Laura y que es mi gato favorito de todos los que he conocido, un poco como mi "ahijado" gatuno- para añadirla a la publicación. En el momento en que le tenía en la pantalla del ordenador, me llegó un wasap de Carmen de Protección Felina; que si podía acoger unos gatitos. Yo, que claro. Me envió la foto de los gatitos (las gatitas) en cuestión... ¡¡¡dos gatitas negras!!!¿¡Serendípity or what?!
Así que aquí las tengo. Son Luna y Lola. No estoy segura de no haberles cambiado el nombre porque a menudo pierden las cintas de distinto color que les he puesto para distinguirlas, y más o menos "adivino" cuál es cual... y es que son prácticamente idénticas; solo se distinguen en que una tiene los ojos casi imperceptiblemente más claros, y es un poco más mimosa. La más mimosa es Luna.




Dice Carmen que los gatos negros tienen una personalidad distinta, que son más tímidos y más reacios al contacto humano y tardan en coger confianza. Yo no lo hubiera creído, pero estas dos son ciertamente diferentes a todos los demás que he tenido en acogida; son muy buenas y muy, muy... muy juguetonas. Un poco trastos, la verdad; he tenido que transformar la decoración de la casa para adaptarla a sus ganas de explorarlo todo, y sus consecuencias, sobre todo las plantas, que les chiiiflan. Como muestra, este botón -pobres tréboles, pero ya estaban de capa caída y decidí sacrificarlos a los juegos de las peques; y cómo los disfrutaron... 


Aunque les gusta mi compañía y suelen estar donde estoy yo, no suelen pedir mimos. Cuando me acerco yo y les acaricio la cabecita, la apartan como diciendo: "¿tú adonde vaaas?" Poco a poco van aceptando las caricias e incluso pidiéndolas, pero en su propios términos y a su propio tempo. A mí me mola mucho que sean así, independientes, aunque procuro ir acostumbrándolas al sobe, porque los adoptantes suelen querer gatitos mimosos.


Las pobres están pasando musha caló, y la mayoría de las veces buscan superficies fresquitas para echarse a dormir; el cristal,  


el suelo...
...y otras opciones más creativas.



Se llevan las dos genial, y entre siesta y siesta juegan como locas; pegan unos saltos y se echan unas carreras... dándolo todo. Luego tienen también sus momentos cariñosones de hermanas bien avenidas; a veces a Lola le da por mamar de Luna, que le deja hacer resignada, como diciendo: "Bueno hija, si te hace feliz tú dale..."


La semana pasada les salió un adoptante que me aseguró que iba a quedarse con las dos. Yo estaba contentísima de que no fueran a separarse, pero tras unos cuantos intentos de que viniera a conocerlas, salió con una excusa peregrina y vuelta a empezar. Lo malo es que en agosto me iré de vacaciones, y si aún no las han adoptado tendrán que irse a otra casa de acogida. A ver si hay suerte...

sábado, 11 de julio de 2015

Un reencuentro serendípico

El domingo pasado estaba en casa con la determinación de no salir en todo el día. De hecho había medio quedado con Ángela, y cuando me llamó para darme no se qué excusa por la que no podíamos queadar, me alegré francamente, porque con esta maldita ola de calor no apetece nada moverse. Así que por hacer algo, me puse a ordenar y organizar la ropa de verano que aún no había acabado de colocar.  En parte por esa ociosidad, me dio por probarme modelitos de ropa que no había visto desde el verano pasado: los pantalones cortos caqui con algunas camisetas de tirantes, la falda blanca larga con ese top rojo con conchitas que me regaló Ángela... "Anda, mira qué mono me queda esto" -pensé. Me puse unas sandalias para acabar de rematar el modelito, y de repente algo me empujó a, ya que estaba vestida, salir a dar una vuelta y lucir look. Pero a la vez estaba muy extrañada con mi decisión repentina; "Pero si llevo todo el día diciendo que no voy a poner un pie en la calle...". Entonces pené;"¿Quizás tengo que encontrarme con alguien?"  Me acordé de cuando me encontré con Juan Carlos a la vuelta de casa, contra todo pronóstico de que coincidiéramos y debido a una cadena de "casualidades", pero en seguida me olvidé de mi "paja".

Cogí la calle Mira el sol hacia Lavapiés, y cruzando Embajadores vi una silueta que salía de la terraza de Peyma dirigiéndose a mí...  ¿¿Cómo?? ¡¡Heather!! ¡No puede ser! Mientras se iba acercando me miraba con una sonrisa en la que leí en un segundo: "Estoy tan flipada como tú, sé que hace una eternidad que no nos vemos y que la cosa acabó rara, pero lo que me sale ahora es bueno... ¿y a ti?"  Al estar una frente a otra nos dimos un abrazo muy sentido y muy bonito sin decir mucho, sintiendo el momento y no dando crédito. Al separarnos me contó ojiplática que justo acababa de pensar en mí, en que estando ahí podría encontrarse conmigo, levantó la vista y me vió aparecer. Yo no le dije nada de "lo mío" hasta más tarde.

Las dos estábamos visiblemente nerviosas, resoplando sin ocultarlo y moviendo la cabeza de un lado a otro, diciendo: "flipo". El corazón poco a poco se fue calmando mientras hablábamos, aunque noté una gota de sudor que rodaba desde mi axila por el brazo. Mientras, me ponía al día de las últimas (tristes) noticias de su vida; que ahora vivía en Bayona, en Francia, y había vuelto para reencontrarse consigo misma y con "su gente"... que sentía mucho cómo se había distanciado de mí, y cómo ahora veía el absurdo de lo que había pasado. Que verme le hacía sentir que había perdido a alguien casi como de su familia, como a una hermana. Yo sentía lo mismo.

En la terraza de La Mancha daban fusfus de agua para combatir la caló

Ayer quedamos para ponernos al día y fue todo muy, muy sorprendente, muy íntimo; compartíamos una conexión muy especial; mucha complicidad, muchas más "casualidades" que habíamos compartido en la distancia; casi una evolución paralela. Hablamos desde el corazón, y me reencontré una mujer maravillosa, fuerte, que había aprendido mucho con los palos de la vida y evolucionado a mejor. 

Lo que nos depare la vida está aún por escribir.

viernes, 3 de julio de 2015

El cubo- ascensor

Acabo de presenciar una escena de barrio fantástica. Descandando mi bici en frente de la tienda de alimentación de la que acababa de salir oigo: "Amigoo, amigooo..." Veo un cubo verde bajando colgado de una cuerda. El chino sale de la tienda, coje algo del cubo, intercambia unas palabras con la señora (gitana ella) que dice: "Pero pónmelas fresquitas". El chino mete unas botellas en el cubo, y comienza su ascenso a tirón de cuerda. Tenía toda la pinta de que fuera algo habitual.

Me ha encantao Emoticono grin

viernes, 26 de junio de 2015

Chichi power

Finde en Las Lagunas. 


Finde naranja. 


Finde de women power 



 ¡Finde de chichi power!


¡A comer! Mmmmm...

miércoles, 10 de junio de 2015

Un anhelo ancestral cumplido

Desde que me robaron Mibici tuneada, cuando montaba en la sustituta, no hacía más que buscarla con la mirada. Cada bici azul oscuro con que me cruzaba, la miraba con sospecha hasta que detectaba algún detalle que la descartaba como "mi ex". Durante los primeros meses mi obsesión entraba dentro de lo lógico, pero la cosa se alargó demasiado, más de un año -era ya un poco para hacérmelo ver.

Pero desde que tengo mi turquesita, eso se acabó. Ella ha copado mi atención, porque mi turquesita satisface mi espíritu completamente, de una manera profunda, casi kármica. Que sea una bici de carretera y también su color, con el que me empeñé obsesivamente -y que dicho sea de paso, era el color que hubiera querido pintar Mibici, pero no pudo ser.

Por eso cuando mi padre la vio por primera vez y me dijo que era como la que él tenía de jóven, y dada yo a las explicaciones místicas (aunque solo me las crea a medias), fue como una confirmación de que ella y yo estábamos predestinadas a unir nuestros rumbos, de que el anhelo que había cumplido era ancestral; corría por mis venas o estaba inscrito en mi ADN.
Mi padre en 1957 en su bicicleta de carreras turquesa, con 16 o 17 años.
Ahora mi turquesita luce algo distinta; le quité algunas de las pegatinas y le cambié de posición la maneta de los frenos que para andar por ciudad eran disfuncionales e incómodos; son un poco extraños, pero me mola. Estoy con ella como una niña con novio nuevo.


My sexy bike

martes, 19 de mayo de 2015

Mi bici de carretera

Todos los años, sobre el mes de marzo recibo un mail del British Council en el que me ofrecen trabajar con ellos en el curso intensivo de verano, en Julio. Ya el año pasado nos dijeron que no iba a haber trabajo para todos, pero por suerte contaron conmigo. Digo por suerte, porque pagan muy bien, pero el curso es cañero y acabo con la lengua fuera.

A principios de mayo aún no había recibido el mail y empecé a hacerme a la idea de que este verano no habría curso en el BC... y una parte de mí se alegró. Se alegró mucho. Tendría que ajustar el presupuesto de mis vacaciones, pero dos meses y medio de inactividad sonaban muuyyy bien. Por eso, cuando el mail de marras por fin apareció en mi bandeja de entrada, fue una sensación agridulce. Más "agri" que dulce, la verdad. Entonces pensé... si lo hago por la pasta, voy a comprarme algo que compense mis sufrimientos... ¡Una bici de carretera! ¡Porque yo lo valgo!

Cuando me robaron "Mibici" tuve que comprarme una rápidamente y sin pensar o buscar mucho; el principal criterio fue: "esta cuesta 50 euros y tiene el cuadro como me gusta". Así que aunque digamos que mecánicamente la sustituta iba bien, no logre tener una conexión "íntima" con ella. Gratitud sí, por llevarme y traerme a los sitios, pero no ese enamoramiento que uno debería sentir por su bici. Además tenía yo la espinita de tener una bici de carreras; de carretera. Pero que si las ruedas son más endebles, que si los cambios están en el cuadro y no me voy a acostumbrar, que si el manillar es muy estrecho y será más incómodo de manejar... 

Resumiendo: decidí que me iba a dar el lujo de comprarme la bici de carretera y probar. Empecé a buscar en Segundamano y Milanuncios mi futura bici para ir viendo, pensando en comprármela más adelante, cuando cobrara el curso del BC. Tenía que ser azul turquesa metalizado -ese era mi capricho- y obviamente de mi talla, una 52. No fue fácil, así que cuando la encontré... ¿Cómo iba a desaprovechar la ocasión? ¿Para qué esperar a julio, si los 140 euros de ná los tenía? 

Así que, un 19 de mayo, mi nueva bici entró en mi vida.

Así era mi turquesita cuando la vi por primera vez.

domingo, 26 de abril de 2015

¿Bici nueva?


Hace ya más de un año que Mibici, mi compañera durante 23 fue arrebatada de mi lado. Desde entonces no he dejado de buscarla en cada bici con que me cruzo, hasta ahora infructuosamente. Lo más sorprendente es que todavía me sigue doliendo haberla pintado de ese color azul oscuro -increíble- ¡yo la quería turquesa metalizado!

Ayer cumplimos un año juntas mi Peugeot actual y yo. La verdad es que la pobre se ha portado muy bien y me da tan pocos problemas como Mibici, pero no es lo mismo -que no me oiga-, no me siento tan apegada a ella. Empezando por que estéticamente no la he elegido y no la miro arrebolada, y la sensación de estar orgullosa de tu bici mola.

Estoy empezando a plantearme seriamente comprarme otra. Me apetece mucho una bici de carretera, de segunda mano, nada excepcional. Como podría dejarlas en el patio, el espacio no es un problema. Tendría las dos durante una temporada, iría probando, y con el tiempo quzás podría vender la que no usara. O quedarme las dos para tener una para visitas. 

Creo que voy a empezar a buscar.

viernes, 17 de abril de 2015

Contaminación gráfica

Además de la contaminación del aire, la contaminación lumínca, contaminación acústica... también existe la contaminación visual, que la wikipedia define como "el abuso de ciertos elementos no arquitectónicos que alteran la estética, la imagen del paisaje tanto rural como urbano, y que generan a menudo una sobreestimulación visual, agresiva, invasiva y simultánea."

Yo añadiría dentro de la contaminación visual, la "contaminación gráfica", que sería la resultante de que haya cosas escritas por todas partes, cosas que nuestros ojos leen de manera automática cuando vamos por la calle; anuncios sobre todo, impeliéndonos a consumir. Entretienen nuestra mirada, captando nuestra atención, distrayendo nuestro cerebro, no dejándole vagar en sus propias cavilaciones. 

Cuando compramos algo nos llevamos también en los productos que adquirimos todas esas letras, todas esas palabras, que desde los estantes donde los colocamos nos siguen hablando y contaminando nuestro espacio privado, rompiendo el "silencio". A veces necesitamos esas palabras para identificar lo que hay, un suponer, dentro de la lata de conservas, pero otras veces es totalmente supérfluo ¡Que sí, que eres mascarilla de pelo de marca tal que siempre compro, que ya lo sé! ¡Síii, la crema hidratante cual!

Así que yo he decidido que el baño de mi casa, al menos, sea un espacio libre de contaminación gráfica; el papel higiénico fuera de su bolsa llena de letras (y de colores que no he elegido) lo coloco en su sitio apiladito y mono. Bote que llega, bote al que le quito la etiqueta. El champú directamente lo meto en un dispensador de jabón. 

 
En el armarito del baño, ni una sola palabra -menos en el estante superior que están las medicinas. El acetie corporal,  la colonia, el colutorio,... todos "desetiquetados" y calladitos.


Ahhhh... qué silencio tan placentero...

miércoles, 4 de marzo de 2015

Nuevos brotes

En las jardineras de casa
la pequeña acacia que un día hizo su casa de mi jardinera, tras  pasar el invierno convertida en un bicho-palo, empieza a sacar al sol sus brotecitos,


los jacintos que este año he dejado fuera para que con el frío durara más el proceso, están ya a medio florecer, soltando al aire su delicioso aroma dulzón.


 Mi plantita de nombre desconocido que en otoño se vuelve roja y pierde todas sus hojas hasta desaparecer, reaparece ya tímidamente,


 Los jacintos de años anteriores, no tan lustrosos pero más pertinaces, acompañados de sus amigos los tréboles, también están ya con ganas de abrir sus flores al sol...


Y en la calle, en el parque de Puerta de Toldo, el árbol que en unos días estará a reventar de flores, tiene ya tres o cuatro adelantadas a su tiempo -las primeras de cerzo/ciruelo/almendro que veo este año-,


 las verónicas que hace dos días no se habían asomado aún... ahí están, salpicando el césped de manchitas azules.


Se siente el renacimiento, se siente la savia nueva brotando con fuerza, mostrando sus manifestaciones de vida nueva en todo su esplendor, en las flores, en los brotes; un nuevo comienzo, lleno de alegría y fuerza.