lunes, 3 de noviembre de 2014

Lovepiés y Acción poética

Lavapiés está enamorado, así lo reflejan sus muros:




¡Y que no falte! <3
Por mera curiosidad y dando ya por concluída esta breve entrada, he googleado "Más amor por favor" a ver qué me encontraba por la red y he tenido una muy grata sorpresa! 

Parece ser que esta frase es parte del grupo "Acción poética" fundado en México por Armando Alanís Pulido, un poeta considerado como una de las voces más representativas en el nuevo panorama poético de México, y replicado luego en otros países.

Según wikipedia "El movimiento Acción Poética es un fenómeno mural-literario que comenzó en Monterrey, Nuevo León, México en 1996. Tiene como fundador al poeta mexicano Armando Alanis Pulido y consiste en pintar e intervenir en bardas de las ciudades con fragmentos de poesía. El contenido de las bardas generalmente se emplea con versos de amor o frases optimistas, también con frases en alusión a la situación actual (aunque tienen por regla no tocar temas políticos ni religiosos), este también tiene que ser pintado con un fondo blanco y letras negras; también hay frases de canciones y versos."  

Os dejo con algunas de las frases que más me han gustado:









viernes, 31 de octubre de 2014

Fabrica de nostalgias cumple un año

Hoy cumple un año mi fábrica. Esta vuelta al sol ha creado unas cuantas nostalgias para recordar; me congratulo de haberlas registrado y rescatado del olvido, como era la intención original.

También hace hoy dos años que cerré Cotidianas -parece que me gustan las fechas redondas. Invito en este doble aniversario a los lectores que mi primer blog tuvo en su día, para que si se pasan por allí puedan encontrar el caminito para asomarse a esta nueva etapa de mi periplo por la vida -más de lo mismo, solo que dos años más tarde :D

Lástima que como estoy enfermita (con un costipado galopante que me ha hecho faltar al curro dos días) no puedo escribir una entrada de aniversario en condiciones, aunque haré trampa y me meteré de nuevo otro día y lo cambiaré... ¡¡¡muajajaja!!!

Hala, me voy a dormir.

Ah, y happy halloween. ;)

PD 15.11.14: Aquí se queda la entrada prácticamente como la parí en su día; no siempre se puede estar en plenas facultados creativas, y hay que dejar registro de eso también ;)

martes, 28 de octubre de 2014

Bicis y minis

Madrid se está convirtiendo en una ciudad ciclista poco a poco; hay bicis de todo tipo: de montaña, de carretera, plegables, fixies, urbanas, de paseo... También sus respectivos jinetes son de lo más variopinto, y llevan ropa de los estilos más variados, desde ropa sport hasta... tachan tachaaannn...¡¡trajes ellos y faldas ellas!! ¡maravilla! ¡al finnn!! ¡Y pensar que en cierta ocasión una imbécil me recriminó (hace ya cuatro años) que fuera en bici con falda! Flipé en colores, claro.

Y aquí es donde yo quería llegar. Como voy a currar en bici, si tuviera que ir siempre en pantalones no usaría la mitad de mi vestuario, así que cuando me visto por la mañana rara vez tengo en cuenta que voy a ir en bici para adecuar mi indumentaria. Y si toca mini, toca mini. Bueno, miento un poco, antes en verano me ponía unos pantalones cortos debajo (en invierno no hace falta porque llevo medias tupidas), pero ahora ya paso, porque me he dado cuenta de que las brajas, aunque parezca mentira, no se ven nunca. Que miren todo lo que quieran a la entrepierna -que lo hacen, hombres y mujeres también- y si ven algo, que vean... pero vamos, que no ven.


Hoy ha tocado bici+mini, y miradas intrigadas al hueco triaungular entre la minifalda y mis piernas. Cuando iba ya llegando a la plaza de Lavapiés un tío gilipollas y baboso con atuendo moro se ha permitido la licencia de gritarme con voz reprobatoria: "¡Se te ven las bragas!" Mientras continuaba mi camino tan pancha, le he inquirido: "Ah, ¿si? ¿De qué color son?" "Azules" "¡Mentira!" "Blancas" "¡mentira!" Eran fuxias, un color bastante identificable si de verdad hubiera visto algo.

Así que yo pienso seguir siempre que toque con mis minis y a lo loco, cabalgando mi burra por Madrid. 

PD: Acabo de encontrar esta noticia sobre una holandesa amenazada con ser multada en NY por montar en bici en minifalda! Estos americanos...

viernes, 24 de octubre de 2014

Vandalismo políticamente correcto

Ayer volvía de currar a las nueve y media de la noche. Como iba ya con gusa y no me apetecía cocinar, al pasar por Cascorro decidí parar y comprarme una pizza en un establecimiento que acaban de abrir unos argentinos. Hacía una temperatura fantástica, y varias terrazas abundantemente concurridas se desplegaban en las aceras. Un tendero indio de una frutería estaba sentado a la fresca en frente de su establecimiento, viendo la vida pasar.

Mientras estaba candando la bici de repente comenzó un alboroto de gritos y ruidos de golpes. Miré en la dirección de la que procedía el fragor y vi un grupo como de seis, ocho personas a lo sumo con la cara tapada, tirando piedras y adoquines a un establecimiento. Sentí un impulso repentino de gritarles alguna reprobación, tipo "¿¡Pero qué hacéis!? o algo por el estilo, pero no llegué ni a formular la frase completa en mi cabeza cuando me di cuenta de que el objeto de su vandalismo era una sucursal del banco de Santander. Me callé, entendiendo su ira, y me quedé mirándoles tranquilamente desplegar su violencia. 


Se hizo un silencio colectivo entre resto de la gente en las terrazas que presenciaba la escena, quiero creer que no por cobardía esta vez, no por miedo de que la agresión se volviera contra ellos, sino por una especie de complicidad, de aprobación tácita. Los adoquines y piedras continuaron estrellándose contra la puerta y el cajero automático durante un rato. Se oyó un comienzo de grito proveniente de un balcón: ¡OYEE... ! Pero yo diría que a su emisor le sucedió como a mí, como al resto de los testigos; que vió, comprendió y aprobó con su silencio.



Poco después las pedradas cesaron y el grupo, sin un solo reproche a sus espaldas, emprendió la huída a la carrera. Desde el árbol al que estaba aparcando mi bici vi una chica que se acercaba a la escena y sacaba fotos del estropicio con el móbil y decidí imitarla. A mi alrededor las personas en las terrazas reemprendieron sus conversaciones, comentanto tranquilamente la escena, sin frases altisonantes: creo que todos estábamos sorprendidos de nuestra propia reacción, de haber sido cómplices silenciosos de esa escena, y de no sentir ninguna culpa por ello, pues bien hecho estaba.


No es la primera vez que esta sucursal recibe un mensaje de desaprobación ciudadana; hace ya unos años hice esta foto allí mismo. Mismo mensaje, pero la contundencia va en aumento, y es que andan los ánimos bastante caldeados


martes, 14 de octubre de 2014

Más uanaps

Sigo "recogiendo vidas" por el barrio, en este juego hiperrrealista que es vivir.

Ah mira; one up.

Este ya le tenía, pero hice de nuevo la foto desde dentro del chino-auténtico-dominguero

Hasta en los camiones; no se conrtan un pelo


¿Este qué le han hecho, con una manguera? O_O


 Pues hala, ¡otras seis vidas a la saca!

lunes, 6 de octubre de 2014

Un piropo dominical

Ayer me fui a dar una vuelta por El Rastro por la mañana. No me apetecía arreglarme, así que me puse un poco cualquier cosa, me recogí el pelo en dos coletas para no tener que peinarme y ni me pinté ni ná. 

Cuando bajaba ya mi calle de vuelta de mi periplo, entre la muchedumbre que convoca El Rastro todos los domingos oí una voz de chico que me decía: "Mira que guapa." también dijo algo de "(no) ir arreglada", pero eso no lo oí bien. 

Yo, siempre que me dicen un piropo bonito, miro al piropeador y le doy las gracias con una sonrisa, porque mola que te digan algo agradable, ¿a quién no le gusta? Así que miré en la dirección que me llegó el piropo y vi un chico de más o menos mi edad, quizás algo más joven, sentado en un pollete de un portal. Le contesté con mi sonriente "muchas gracias", y como también estaba él muy sonriente y muy guapete añadí: "Muy guapo tú, también". Y seguí andando tan contenta.

Cositas como estas le alegran a una la mañana del domingo, porque el piropo rara vez se queda en el sitio en que te lo dijeron, sino que te acompaña un ratito en la cabeza, y el buen rollo dura un poquito más, aunque no recuerdes por qué es. 

Y reflexionando sobre lo que un piropo te puede subir la moral, ya en casa, me acordé del cartel feminazi que había fotografiado la semana pasada en el barrio; está claro que algunas mujeres no han nacido para alegrarse con las cosas sencillas de la vida.


Se puede ser feminista, se puede ser lesbiana, y se puede ser gilipollas, como estas dos.

domingo, 5 de octubre de 2014

Mi gran revelación: soy introvertida

Es sorprendente que a estas alturas acabe de descubrir algo que me ayude tanto a entenderme a mí misma, pero así es: por lo visto soy introvertida.

Sí, para mí es una sorpresa -quizás a medias- y para los demás estoy segura de que también. Creo que si pasara una encuesta a mis amigos, a mi familia, incluso a alumnos, vecinos y demás gente que me conoce, preguntándoles si me consideran introvertida, la inmensa mayoría diría que no. Porque en realidad me desenvuelvo bastante bien en las interacciones sociales; incluso con personas que acabo de conocer puedo dar imagen de “desenvuelta”, simpática, incluso chistosa -no siempre, eso sí.

La semana pasada, por ejemplo, Nacho, el hermano de Quique, me decía que en el tiempo que pasamos en Portugal, le había sorprendido descubrir cómo era yo en realidad; él me tenía por más “ruidosa”, “alocada” -me lo explicó subiendo los brazos en alto y haciendo aspavientos, así que las palabras son mías- y se había encontrado con que cuando estábamos todos juntos (seis adultos y dos niños) yo no solía hablar sino que escuchaba atentamente, con gesto neutral, siguiendo las interacciones de todos. Cuando por fin hablaba siempre decía la frase justa (todo según él). Me calificó de prudente.

Como yo acababa de hacer el gran descubrimiento de mi introversión y esto era claramente un rasgo definitorio, decidí compartirlo con él: “Es que soy introvertida…” iba a explicar un poco en qué consiste realmente la introversión, pero él me interrumpió diciéndome ¡que no!, que no era eso…  y yo dejé de hablar y seguí escuchando lo que él tenía que decir –pelearme por tener la palabra nunca ha sido lo mío.

Nacho estaba cayendo en el error común de relacionar introversión con timidez, o con ser antisocial. Incluso para mí había sido muy difícil hasta ahora entender –y "abrazar"- esa faceta mía; por qué con frecuencia evito las situaciones sociales y disfruto y busco tanto mi tiempo sola. 

Y es que, según he aprendido ahora, la introversión está relacionada el grado de estimulación con el que nos sentimos a gusto; los entornos demasiado activos en los que suceden demasiadas cosas pueden hacer que los introvertidos nos sintamos abrumados y tomemos cierta distancia, refugiándonos en la observación. Pero incluso así, absorbemos tanta información cada segundo, que después de un tiempo en estos contextos sociales necesitamos retirarnos a descansar; estando solos a nuestro rollo recargamos las pilas. 


En el tiempo que he estado investigando este tema en Internet he alucinado en colores; si me hubieran hecho leer una descripción de cómo son (somos) los introvertidos, diciendo que era mi horóscopo, hubiera de repente creído en la astrología, tan exacta como era la descripción aplicada a mí, punto por punto.

Por ejemplo en lo que atañe al teléfono, que es un tema que llegó francamente a preocuparme; leí lo siguiente, y respiré aliviada:

"En ocasiones no coges el teléfono aunque quien llame sea un amigo. El sonido de un teléfono es como si de repente alguien saliera del armario de un salto: ¡¡Buhh!! Si no estás mentalmente preparado para hablar, puedes devolver la llamada tan pronto como te hayas mentalizado y hayas reunido energía suficiente para tener una conversación" Y añado yo que una vez mentalizada puedo tener esa conversación sin problemas -dependiendo de la persona, claro- pero a veces me pilla por sorpresa y me quedo mirando el teléfono mientras suena, intentando decidirme a cogerlo... ¡pero a veces simplemente no puedo! Si en lo que me decido, el teléfono deja de sonar, me siento un poco culpable por no haberle cogido el teléfono a mi amigo, y me pregunto, "si me pudiera ver mi amigo,¿qué pensaría?" Creo que a partir de ahora será un poco distinto.

Por eso mucho mejor que hablar por teléfono, los introvertidos preferimos comunicarnos por escrito: carta, mail, sms, wassap... Escribir nos permite expresarnos con mayor libertad, pensando exactamente lo que queremos decir y cómo decirlo, sin presiones, en la tranquilidad de nuestra soledad. Algunos amigos (Pacopepe y Quique básicamente) me han "regañado" en el pasado por mi costumbre de no afrontar algunas conversaciones complicadas cara a cara y resolverlo con una carta o un mail, así que con el tiempo dejé de hacerlo. ¡Pero se acabó; voy a volver a las andadas sin contemplaciones! ¡Necesito expresarme en mis propios términos introvertidos!


La mayoría de la gente piensa que soy taciturna -pero no lo soy.
Simplemente valoro el silencio
En un mundo que nunca calla.
Debería ir acabando esta entrada -aunque hay aún muchas cosas que se me quedan entre las teclas- y lo voy a hacer con una última característica de los introvertidos: aunque no nos gustan los grupos grandes de personas, somos amigos entregados, empáticos, comprensivos y fieles con nuestros reducido y selecto grupo de amigos íntimos. 

Así que aprovecho para enviar un mensaje a mis amigos extrovertidos (y los no) que me llaman para hacer cosas chachis y diver aunque yo rara vez llame o proponga un plan. Os quiero, os necesito, no os olvidéis de mi! Por favor, no dejéis de llamarme (bueno, mejor wassap o mail) para invitarme a vuestros planes sociales! Aunque esté en casa, disfrutando como una maldita de mi introversión, también necesito que me rescaten de mi solitud. A lo mejor me cuesta salir, pero sabéis que siempre hago el esfuercito, porque sé que merece la pena sacar a pasear ese lado sociable de mí de vez en cuando y compartir el tiempo con vosotros. ¡Muchas gracias por saber entenderme y quererme como soy!

miércoles, 1 de octubre de 2014

La flaca amateur

Lo que voy a narrar a continuación sucedió hace ya casi un mes, a principios de Septiembre. Dada la naturaleza de la anécdota me sentía reticente en su día a publicarlo aquí, pero con el tiempo, sin embargo, me he decidido a compartirlo sin vergüenza, porque el asunto lo merece. 

Todo comenzó con un wassap de mi amigo, llamémosle Johnny: "Laura, tengo una cosa que contarte. Es algo muy fuerte; cuando puedas llámame." Total, que preocupada e intrigada a partes iguales le llamé, y me contó -no sin interminables circunloquios- que estaba viendo unos vídeos porno amateur... ¡y me había visto a mi! 

Shock total, claro. Aunque yo no tenía conocimiento de ningún vídeo porno del que fuera protagonista, siempre cabía la posibilidad (remota) de que alguien me hubiera hecho la putada, y Johnny me aseguraba que la muchacha del vídeo, si no era yo, se parecía a mí en todo. No me refiero a las partes pudendas, que en el vídeo ni se ven; me refiero a la cara, el culo, el corte de pelo, las manos... ¡hasta en la voz! Con el susto en el cuerpo le pedí la dirección del vídeo y nada más llegar a casa me lo enchufé para resolver el misterio.

Lo que vi me dejó ojiplática perdía; aquella mujer no era yo, no podía serlo. No reconocí la cama, no reconocí el culo del tío (que solo salía de espaldas), pero no daba crédito a lo que veía. ¡Esa mujer era mi doble! Cierto que la calidad de la imagen no era la mejor, pero no veía nada que me hiciera decir "esa no soy yo".


Buscaba con ahínco y casi desesperación alguna disparidad que eliminara definitivamente la posibilidad remota de que fuera yo la protagonista de aquel vídeo amateur, hasta que...¡un momento! Justo al final del vídeo lo vi; su pie. Ese pie de garra que yo no soy capaz de poner ni de coña barrió cualquier posible duda definitiamente, para mi gran alivio.


Desde entonces he hecho alarde de esta historieta con amigos y amigas; ¡tengo una doble porno! y los cuatro o cinco que han llegado a ver el vídeo -al principio me costaba dar el link, a fin de cuentas "me iban a ver" en una situación digamos comprometida- me han dicho que efectivamente "soy yo".

De momento la "flaca amateur" lo mismo está encantada de ver que su vídeo recibe más entradas de lo que esperaba! Yo he buscado a ver si había algún sitio donde dejar mi comentario y presentarme formalmente, pero no ha habido suerte.

viernes, 26 de septiembre de 2014

Otra vez de vacaciones

Esta semana he empezado el nuevo curso, después de dos meses de vacaciones. Afortunadamente solo he empezado las clases en las empresas; las de la academia las empezaré el miércoles que viene, lo cual significa que tengo un comienzo lento y paulatino. Hoy jueves, de hecho, ya he acabado la semana -en la que he impartido solo ocho horas de clase en cuatro días. Tranquilito

Y me encanta, porque al acabar mi jornada a las cuatro, me he metido en la ducha, y me he dado cuenta de que tenía prácticamente cuatro días por delante sin currar, y de repente me he sentido de nuevo de vacaciones.

Porque estar de vacaciones es un estado mental que tardas en alcanzar al principio. No me refiero al estado en el que estamos viajando, me refiero a estar libre de horarios, de obligaciones... en mi caso, hasta libre de acontecimientos "estruendosos", solo tranquilidad y paz y sosiego y holganza aparente. En casa.


miércoles, 24 de septiembre de 2014

Un tema, dos versiones

Acabo de toparme con esto en Tumblr! Me parto; es lo mismo que conté yo en mi post psyco-dye en Abril! Me hace gracia que otra persona lo viviera como yo y decidiera que eso merecía ser compartido en las redes.


sábado, 20 de septiembre de 2014

Costuritas de fin de verano

Con frecuencia me compro ropa de segunda mano en El Rastro o en el mercadillo de los sábados de la plaza. Como las prendas suelen costar uno o dos euros, me la juego sin dudarlo mucho cuando veo algo "con potencial", aunque no esté segura, y así he llegado a comprar cosas muy chulas, y que gasto con mucho gusto.

Pero a veces no atino del todo. Es el caso de esta camiseta; me gustó el dibujo, rollo art nouveau, y del resto no estaba del todo segura, pero me la jugué. Al probarmela en casa ví que el color no me sentaba nada bien, y la hechura tampoco -pero el dibujo me seguía gustando. 
Esta semana, última de mis vacaciones de verano (snif), he estado muy activa. Después de pasar la primera quincena de septiembre como una heremita urbana, disfrutando mi soledad y mi holganza a partes iguales, me ha cambiado el chip el solito, y además de quedar con amigos varios días (uno al día, no me dé algo), me he puesto a hacer muchos de esos arreglos que con frecuencia tengo pendientes en la cabeza; una de esas cosas ha sido la camiseta en cuestión, que he acabado convirtiéndo en una funda de cojín, con su cremallera y todo, que hay nivel.



Y mientras le daba al pedal de la máquina de coser, me puse algo de musiquita en el tocadiscos, para justificar no deshacerme de él (me resisto porque es una reliquia familiar). Empecé con Morrisey, por la "nostalgia por los caídos", supongo, y luego pasé a Black (de quien solo aguanté dos o tres canciones porque el tío es un llorón), Fairground attraction, ... mi selección de vinilos tampoco es muy extensa.

Con su monedita encima del brazo para que no se acelere.


Y he aquí el resultado final de esta aventura costurera; cojín art nouveau, altamente satisfactorio. Además la tela es muy agradable.


Y ya que había sacado la máquina de coser, decidí  tunear otra camiseta. O hacer un injerto de una en otra, o una engañifa... En este caso partía de una camiseta que me encontré en la calle; en mi barrio con mucha frecuencia dejan bolsas de ropa abiertas para que la coja quien guste. Y si yo veo algo de mi agrado, pues mira, el prejuicio ese absurdo que me impediría cojerlo lo perdí hace tiempo y ahora "desbasurizar" es mi motto. Encima la camiseta es de mi año -estaba ahí para mi. El problema es que es un poco demasiado gordita para el verano, y no acabo poniéndomela mucho.


La camiseta rosa palo de mangas de la foto tiene también una historia "de las mías" pero me la ahorro. Y la tela mola, es muy finita y vaporosa, pero es que es muy corta, por encima del ombligo... y no. 


Así que con el cuerpo de una, y las mangas y el faldón de la otra, me he hecho una Sheldon-camiseta, que está mucho más bonita cuando yo estoy dentro. Aunque esos puños... en fin, pensaré que así luce más vintage.

miércoles, 10 de septiembre de 2014

Grey, el ruso azul.

Antes de irme de vacaciones dejé a Uri en otra casa de acogida, en espera de que le recogiera su nueva familia el día 19. Y a la vuelta de mis periplos, a primeros de septiembre, llegó Grey, el último de la "operación gatitos verano '14". Hoy se ha ido con su nueva familia.


Grey es un gatito de tres meses muy afortunado, porque nació mezcla con ruso azul, un color que es muy popular y demandado entre los humanos, al parecer. La verdad es que es precioso. Y digo que es afortunado porque su hermanito Tirillas, que es negro, ni siquiera optó a una familia adoptiva; en la asociación ya tenían muchos gatos negros, algunos más chiquititos, y por lo visto es muy difícil colocarlos. Aunque Tirillas en concreto va a estar estupendamente con Laura, que vive en una especie de "venta" en Toledo -mogollón de espacio y otros cuatro congéneres.

Grey es  muy tímido al principio; se esconde debajo del sofá en cuanto hay alguien que no conoce. Aunque conmigo el primer día -ya de noche, eso sí- ya estaba panza arriba pidiendo masaje. 


Le encanta que le soben la tripita, y con el pelito tan suave que tiene, no cuesta mucho satisfacerle. Cuando se cansa del sobe en la panza mete la cabeza debajo de la mano y empuja como diciendo:"fuera de ahí, ahora aquí" -y sigue su ronroneo mientras le rasco la cabecilla, el cuello... Me encanta cómo se estira, tirado en el sofá; los bracitos para arriba y las piernas muy estiradas para abajo; parece un niño!


Como es tan timidillo y tan suave de formas, la convivencia con Flecha ha sido muy pacífica y armónica. La miraba con curiosidad, la seguía en la distancia... pero podíamos compartir sofá los tres sin que la molestara -lo cual no es habitual con los gatitos.


Pero me da pena a veces pensar que el pobre venía de un espacio muy grande, con otros cinco gatos, uno de ellos su hermanito, y seguro que el cambio no fue a mejor para él. A veces maullaba como pidiendo algo, y no paraba hasta que yo le cogía y le sobaba. Quizás en realidad echaba de menos su familia gatuna y donde estaba antes, y el sobe le distraía de eso. 


Para ser un gatito no jugaba mucho; era difícil que jugara un rato seguido, tenía que azuzarle. Le tiraba bolitas de papel, o ratoncitos de juguete, y jugaba un rato pero en seguida paraba. Lo mismo con otros cachivaches con los que otros gatitos se vuelven locos. Le pregunté a Laura y me dijo que en su casa jugaban muchísimo su hermanito Tirillas y él.  


Yo le veía que estaba aburrido, poco activo en general, como melancólico el pobre. Los únicos momentos en los que le veía que él estaba en la gloria más absoluta era cuando le estaba sobando, pero el resto del tiempo para él era todo un poco "meh". Ni siquiera comía muy bien -a lo mejor también extrañaba su comida.


Pero volvamos a lo de que es un gatito afortunado. Por eso de que es azul ruso y Carmen anticipaba que iba a ser muy solicitado, puso de condición para la adopción que hubiera otro gato en la casa, y que tuviera un espacio exterior para salir. Porque Grey lo vale. En una semana ya tenía un adoptante, que entre los tres interesados, era el más idóneo.

Hoy han venido a adoptarle Yaiza y su chico, una pareja jóven maravillosa que ya tiene otro gatito mezcla siamés de un año, Titán. Según sus dueños Titán es un happy de la vida, que hasta se lleva bien con las tortugas. Y tienen un patio grande al que podrá salir.


Ya me han mandado fotos de Grey con Titán; por lo visto el encuentro no podía haber ido mejor y un par de horas después de la presentación estaban los dos felices jugando juntos, corriendo de arriba a abajo. ¡Qué alegría más grande! ¡Eso era lo que le faltaba al pobre Grey! Ahora podrá disfrutar de sus andanzas con su nuevo amiguito gatuno para siempre.

martes, 9 de septiembre de 2014

Se me va la pinza

Con eso de que voy por la calle recogiendo las pinzas que me encuentro, el cestillo está a rebosar, así que decidí pasarlas revista, a ver si había alguna deteriorada y prescindir de sus servicios. 


Pensé que si tenía un grupo de muchas iguales podía colárselas a alguien, pero cada una es de su padre y de su madre. Entonces empecé a separarlas por colores, y una vez en grupos, empecé a ponerlas en degradé... y ya me lié; es lo que hace tener tanto tiempo en las manos -una maravilla, oiga. Porque nunca se sabe lo que va a salir, pero muchas veces el resultado mola, y sobre todo; el proceso es entretenidísimo. 







Porque no es solo clasificar las pinzas, colocarlas... sino también hacer las fotos. Subirme a una banqueta para esa toma cenital...



También implica a veces poder jugar con los cachivaches de la cámara que nunca uso; esta última foto está hecha con un objetivo de ojo de pez, Y si ya me meto después con filtros, no paro... Como por ejemplo este pequeño trabajillo de post-producción:

Tampoco es que me fascine el resultado, pero el caso es jugar, explorimentar.


El pobre Grey que estaba sobando en el "mirador de verano" se vio de repente suspendido en el aire, cojín y todo, para aparecer en el medio de un círculo de pinzas. De ahí su cara de: "¿Por qué haces esto?"



Luego empezó a liarla con las pinzas -aunque parece que está tocando el piano- y hasta le hice un muy breve vídeo cuando decidió pirarse de aquel altar multicolor, rallado de verme ahí apuntándole con la cámara.


Y todo esto, señoras y señores, con una cesta de pinzas de la ropa y una cámara de fotos. Toda la mañanita entretenida. Y la tarde para componer el post. Las vacaciones de verano... lo mejor.